Manifestación en Santiago contra la represión en la universidad

Alrededor de 3.000 estudiantes universitarios se manifestaron por las calles de Santiago en protesta contra la represión en la universidad, de la que culpan al rector, Carlos Pajares, y a su equipo de gobierno. La marcha fue convocada por los Comités Abertos de Facultade (CAF) y los tres colectivos de alumnos que desde el inicio del curso mantienen diferentes reivindicaciones: los residentes del Burgo de las Naciones, los matriculados en los cursos de adaptación pedagógica y los estudiantes de biología y matemáticas.

El rector anunció, por su parte, su voluntad de mantener con ellos "un diálogo basado en la tolerancia" como solución a la actual conflictividad estudiantil.

Los alumnos señalan que en lo que va de curso se registraron 15 detenidos, algunos contusionados y un herido -supuestamente por un bedel- como consecuencia de las cargas policiales contra sus concentraciones y manifestaciones, sin que el equipo rectoral haya dado satisfacción a algunas de sus demandas.

Como prueba de lo que califican "actitud represora" del rector, recuerdan la autorización que dio para que la policía detuviese a un grupo de estudiantes en el interior de la facultad de Geografía e Historia el día de la inauguración oficial del curso -donde habían protagonizado una protesta por la carestía de la vivienda en Santiago-, "hecho que no sucedía en esta universidad desde el advenimiento de la democracia".

Las actuales movilizaciones de los universitarios compostelanos las iniciaron los ocupantes de la residencia Burgo de las Naciones, que se resistieron al derribo de un pabellón en cuyo lugar se va a construir una nueva residencia. Entendían que, en las condiciones expuestas por el rectorado, perderían plazas baratas al no contar la universidad con financiación comprometida para completar el nuevo proyecto. Al final, el desalojo fue realizado por la policía.

Por su parte, los estudiantes de Biológicas y Matemáticas, que comparten edificio, vienen protestando desde el pasado curso por el estado ruinoso en que se encuentra la facultad a los cinco años de ser construida y después de haber sufrido varias reparaciones. Piden la apertura de una investigación que determina responsabilidades y, en todo caso, la construcción de un nuevo edificio, ya que al actual lo consideran inadecuado para la actividad docente.

Carlos Pajares les prometió un nuevo estudio sobre el estado del centro, propuesta que no les satisface. En este sentido, señalan que el Ministerio ha gastado alrededor de 450 millones de pesetas en reparaciones, incluida la construcción. Finalmente, los alumnos del ICE protestan contra el proyecto de alargar el curso de tres a seis meses.

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