Diputados europeos y latinoamencanos irán a Chile para apoyar una asamblea de la oposición

Eurodiputados de todos los países miembros de la CE desafiarán abiertamente al régimen de Pinochet, al acudir a la Asamblea Parlamentaria Internacional por la Democracia en Chile, que la oposición democrática de dicho país ha convocado para el próximo 4 de septiembre en Santiago, la capital chilena. Así lo ha decidido la VIII Conferencia Interparlamentaria de la Comunidad Europea-América Latina, clausurada ayer en Lisboa.Las únicas resoluciones políticas concretas aprobadas en la conferencia de Lisboa, que se inició el pasado domingo, son una condena de los intentos de la dictadura chilena de perpetuarse en el poder -junto al apoyo a la campaña por la realización de elecciones libres en ese país suramericano- y una lacónica declaración de los doce sobre la situación en América Central. Ésta subraya el interés del llamado plan Arias y manifiesta la esperanza de una rápida "solución de problemas transitorios en la preparación de la cumbre centroamericana".

Sin declaración conjunta

Las reservas expresadas por algunos sectores del Parlamento Europeo acerca de la participación en la Unión Parlamentaria Latinoamericana de representantes de Cuba, Nicaragua y Paraguay obligó a prescindir de la votación y de la firma de una declaración política conjunta.La resolución final, aprobada por consenso, es un documento descafeinado que suscitó reservas explícitas del grupo comunista, de la izquierda laborista y de los renovadores portugueses.

Los latinoamericanos, que dejaron constancia de su "decepción" por la ausencia de una resolución política de apoyo a la renegociación de la deuda externa y el cese de las "discriminaciones" que afectan las relaciones comerciales, económicas y de cooperación entre la CE y América Latina, se dieron por satisfechos con la inclusión, en el documento final, de la resolución adoptada por los ministros de Exteriores de la CE el pasado 22 de junio, unánimemente considerada en Lisboa como "un importante paso hacia adelante" y como la apertura de una "nueva etapa en el diálogo euro-latinoamericano".

Los temas económicos dominaron por completo la reunión, dada la gravedad que los problemas relacionados con la crisis económica, financiera y presupuestaria asumen en los dos conjuntos de naciones representadas.

El tema de la droga ocupó parte importante de los debates, por la presión que ejercieron los representantes europeos, que aprovecharon la reunión de Lisboa como plataforma de lanzamiento de la campaña contra el narcotráfico, prevista para 1988.

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