Tribuna:EL OMBUDSMANTribuna
i

La información sobre el síndrome tóxico

La junta directiva de Fuentox, Asociación de Afectados por el Aceite Adulterado u Otros, de Fuenlabrada (Madrid) envía una carta a la dirección de EL PAIS con acusaciones contra los periodistas que cubren el juicio sobre el síndrome tóxico. Al referirse al redactor José Yoldi, afirma que "tenemos constancia de que está plenamente convencido que el aceite de colza es el culpable del envenenamiento masivo. Esto para nosotros es muy grave; pensamos que tiene la obligación de dar una información unánime, justa y correcta. Nuestra asociación cree que no fue el aceite, pero sí pedimos y pediremos que se abran todas las líneas de investigación, opinión que no es compartida por este periodista". Se refieren en su carta a otro de los informadores, Alex Grijelmo, que también cubre el juicio, y dicen de ambos: "Sistemáticamente no publican los hechos ocurridos en la sala. ( ... ) Les invitamos a comparar las noticias aparecidas en otros periódicos. ( ... ) Quisiéramos recordar que este juicio es para esclarecer los hechos y para solucionar nuestros males acaecidos en aquellos días, y no para abogados y periodistas...".No es fácil para el defensor de los lectores investigar sobre acusaciones globales si no le citan los hechos omitidos. Comparadas las crónicas de EL PAÍS con las publicadas por otros medios no hemos observado ninguna tendenciosidad por parte de los reporteros citados, y después de analizar sus escritos comprobamos que en ningún momento han sentenciado que el aceite sea el culpable del envenenamiento, y tampoco han planteado que no hayan de abrirse nuevas vías de investigación.

Yoldi y Grijelmo se muestran sorprendidos sobre las quejas de esta asociación: "Nuestras informaciones hacen referencia a un sumario en el que están implicadas 38 personas relacionadas con la industria aceitera, y si no han sido procesados quienes Fuentox cree culpables, si es que lo cree, ésa es una competencia que a nosotros se nos escapa. También es una paradoja que Fuentox tenga la misma jefa de prensa que los principales aceiteros procesados, Lucrecia King-Hedinger. Y en sus membretes se añaden al nombre de Fuentox las palabras 'asociación de afectados por el aceite adulterado u otros. Si no es el aceite, ¿por qué no suprimen medio nombre y se llaman asociación de afectados por otros"? Y si no es el aceite, ¿por qué sus abogados personales en el juicio en representación de estos afectados se sumaron a las acusaciones del fiscal, que suponen más de 10.000 años de cárcel para los aceiteros? ( ... ) Es una lástima, pero, aunque no lo crean, el juicio no es para solucionar sus males, sino para juzgar a los aceiteros, y eso lo sabrían si hubieran leído el periódico. De este juicio los afectados no van a sacar ni una sola peseta, ya que los procesados son insolventes y la Administración no está procesada como responsable civil subsidiaria. ( ... ) Ese peregrino razonamiento de que este juicio no es para abogados y periodistas permite comprender la validez (te los demás párrafos de la (,arta".

Los profesores de la Escuela de Idiomas

Los procesos de edición del periódico mutilan con alguna frecuencia informaciones bien redactadas por sus autores, pero que al final llegan al lector incorrectamente. Así ocurrió el pasado 24 de mayo con la noticia Ipublicada en Educación y firimada por César Díaz sobre la negativa de los profesores de la Escuela de Idiomas a examinar ,a varios miles de alumnos libres. El colaborador transmitió fi.elmente el relato y resumía en la parte final de la información los motivos que aducían los profesores de la escuela para acudir a la huelga. Por motivos de espacio se eliminó parte de la información.Los profesores de la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, después de puntualizar ampliamente lo ocurrido con motivo de esos exámenes, en los que, paradójicamente, fueron ellos los ausentes, quieren señalar el motivo real de su actitud: "El elevado número de alumnos libres (24.400) que deben examinar un número reducido de profesores (199) nos ha venido obligando durante los últimos años a recortar cada vez más la duración del curso académico, con el consiguiente perjuicio para las enseñanzas oficiales en nuestras escuelas. ( ... ) La única solución aportada por el Ministerio de Educación y Ciencia en el presente curso ha sido la de realizar dichos exámenes libres en convocatorias masivas fuera de nuesto horario lectivo (tres sábados y un domingo) y desplazándonos a locales más ampios fuera de nuestro centro de trabajo para los exámenes de 1º y 2º de inglés". Los derechos básicos que los docentes y discentes de las escuelas oficiales de idiomas reivindican los resumen en cinco posibilidades: "Desarrollar unos planes de estudio, solucionar el problema de las enseñanzas libres mediante la creación de una Escuela Oficial de Idiomas a Distancia, garantizar la validez académica de las titulaciones, ofrecer unos estudios terminales con salidas profesionales a los alumnos y ftincionar dentro del marco legal que ya establece la Ley 29/81".

Ayuda a la exportación de libros

Con motivo de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, celebrada en el pasado mes de abril, EL PAÍS publicó un par de informaciones firmadas por el enviado especial Agustí Fancelli. Para realizar estas crónicas, el redactor se entrevistó con numerosos editores españoles y los representantes de las casetas colectivas con el fin de pulsar dicha presencia. Si bien Fancelli advierte que en ningún caso sus conversaciones fueron presentadas como entrevista personalizada o como reportaje sobre una determinada empresa, lo cierto es que Néstor García Gómez, secretario general de Publiexport (consorcio de exportación de libros y publicaciones), se queja de que sus opiniones no quedaron debidamente reflejadas.García Gómez había señalado: "La amplia ayuda de la Administración, en concreto del Instituto Nacional de Fomento de la Exportación (INFE), ha hecho posible con su comprensión de los problemas de las pequeñas y medianas editoriales y sus aportaciones económicas la creación de un consorcio que es la única solución presente y de futuro para la pervivencia de sus libros en los mercados iberoamericanos. Para la Feria de Bolonia el INFE aportó el 80% del coste del alquiler del pabellón colectivo más los pasajes de avión de buena parte de los editores consorciados asistentes". Algunos de estos datos habían sido señalados por el redactor en su primer artículo, y el párrafo fue suprimido por problemas de ajuste (véase EL PAÍS del 5 de abril de 1987). En la siguiente crónica (véase EL PAÍS del 23 de abril de 1987) se trataba de reflejar los problemas de los editores, y por ello se señaló sólo la opinión final de García Górriez acerca de las dificultades generales por las que atraviesa el sector del libro tras la entrada de España en la Comunidad Europea; quedaba desvirtuada, pues, una amplia información facilitada por el representante de Publiexport, y el resultado único era la crítica a la Administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de junio de 1987.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50