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Un estudiante de BUP pierde un ojo por el impacto de una pelota de goma en una manifestación

Rafael Zamora Paniagua, alumno de segundo curso de bachillerato del instituto Silverio Lanza de Madrid, ha perdido por completo la visión de su ojo izquierdo como consecuencia del impacto de una pelota de goma disparada por la policía en la manifestación estudiantil del pasado 23 de enero. En esa misma manifestación, resultó herida por un disparo de bala de la policía la joven estudiante María Luisa Prada, que tuvo alojado el proyectil en la pelvis durante varias semanas.Rafael Zamora, que tiene 16 años, fue herido en la calle de Marqués de Cubas, cuando, según su propio relato, se retiraba ya de la manifestación, asustado por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, a partir del comienzo de las cargas policiales.

Desde la casa de socorro próxima al lugar de los hechos, a donde fue llevado en el primer momento, Rafael Zamora fue trasladado al Hospital Provincial, donde permaneció durante 23 días, tras ser operado de su lesión. Sus padres han peregrinado desde entonces por las consultas de diversos oftalmólogos hasta que se les ha confirmado el diagnóstico negativo.

El Juzgado de Instrucción número 9 dictó, el 28 de marzo pasado, un auto por el que se archivaron las diligencias previas, instruídas a instancias del equipo jurídico a quien los padre encomendaron la denuncia de los hechos. El archivo de las diligencias se produjo, según el texto del auto citado, "por entender que no está comprobada la existencia de ningún delito", informa la abogada Begoña Lalana, quien ha interpuesto recurso ante la Audiencia Territorial.

"Yo daño no quiero causar a nadie", manifestó a este periódico Reyes Paniagua, la madre de Rafael, "pero no me parece justo que se archive el caso sin darnos explicaciones". Añadió que cuando interpusieron la denuncia se les pidió el nombre del causante de la lesión de su hijo. "Usted comprenderá que, en un caso así, a nadie se le ocurre que pueda el propio herido buscar al policía que disparó la bola de goma para preguntarle cómo se llama".

El padre de Rafael Zamora es fontanero de profesión, y su madre asegura que es un excelente estudiante, con varias varias matrículas de honor en su expediente, y que espera aprobar todo el curso este año, a pesar de las dificultades por las que ha pasado. Rafael recuerda con emoción la solidaridad de sus compañeros y profesores y confía en que "todo aquello haya servido para algo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de junio de 1987

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