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EXPOSICIÓN EN EL PALAZZO GRASSI

Venecia bajo el "efecto Arcimboldo"

Una muestra sobre las transformaciones del rostro relaciona al pintor italiano con las vanguardias de hoy

Giuseppe Arcimboldo (1527-1593) era un retratista muy especial. Pintaba las cabezas a base de elementos naturales y objetos. El efecto Arcimboldo, la exposición que presenta el Palazzo Grassi veneciano, es una muestra en la que un laborioso trabajo de investigación establece un paralelismo entre aquellos retratos arcimboldianos y las vanguardias de este siglo Venecia, en vísperas de carnaval, ha incorporado a su fisonomía los retratos de Arcimboldo y estará bajo sus efectos hasta el 31 de mayo. Una redactora de EL PAÍS ha estado allí.

Es la primera vez que se recoge toda la obra conocida de Giuseppe Arcimboldo, un pintor de corta producción y de escasa fama. "Toda su obra está desperdigada", dice Lauro Bergamo, jefe de prensa del Palazzo Grassi, magnífico edificio recién restaurado que acogió el año pasado una exposición que obtuvo una gran repercusión: Futuro y futurismos. "La exposición sobre Arcimboldo es más barata que aquélla", dice, Bergamo. "Ha costado un millón y medio de dólares aproximadamente [cerca de 200 millones de pesetas]. Creo que ésta es más dificil y también más interesante, aunque lógicamente va dirigida a menos público". Por el Palazzo Grassi, que se yergue a orillas del Gran Canal, pasaron 320.000 personas para ver la exposición futurista.La exposición sobre Arcimboldo, que lleva por subtítulo Transformaciones del rostro en los siglos XVI y XX, es el resultado de varios años de investigación y 20 meses de trabajo de Yasha David, un checo exiliado en París que actualmente colabora con el Centro Georges Pompidou como comisario de exposiciones. Se han reunido en el Palazzo Grassi alrededor de 300 obras (30 de ellas son de Arcimboldo) de. 120 artistas y 100 manuscritos, grabados, documentos y objetos.

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Pasear por entre las obras de la exposición es como seguir una senda fantástica sumergida en la irrealidad. La visión total de la muestra tiene ciertos efectos alucinógenos. Las transformaciones que hizo Giuseppe Arcimboldo quedan sobreimpresionadas en la retina del visitante junto a los juegos imaginativos de Un chien andalou, de Salvador Dalí y Luis Buñuel, o el ensortijado cabello de La mujer de las cerillas, de Francis Picabia. Arcimboldo y otros, como Josse de Momper en el siglo XVII, vieron antropomorfos al viento, al agua y la montaña, en una especie de juego muy en línea con el pensamiento renacentista de la época.

"La ruptura con los valores tradicionales de la primera mitad del siglo XX y la nueva noción de la percepción del tiempo y el espacio", dice Yasha David, "da lugar a una multitud de obras cuyo denominador común es la fragmentación". Y así, Yasha David ha incluido en la exposición obras que muestran las transformaciones realizadas por Pablo Pícasso, Marcel Duchamp, Kasimir Malevitch y Giorgio de Chirico, las alteraciones de Kurt Schwitters, George Grosz, Raoul Hausmann, Francis Picabia y Duchamp, las proyecciones de René Magritte, Dalí y Man Ray, las desíntegraciones de Duchamp, Jacks,on Pollock y Jean Dubuffet, y los aislamientos de los sentidos de Andy Warhol, Jasper Johns y Roy Lichtenstein.

Rotos quedan el tiempo y e espacio dentro del Palazzo Gras si gracias al efecto Arcimboldo. Es un privilegio para el visitante ver reunidas en un solo espacio obras distantes temporal y espa cialmente cuyo hilo conductor es el tema cuidadosamente elegido. Las obras han sido traídas de Austria, Bélgica, Checoslova quia Dinamarca, España, Francia, Reino Unido, Hungría, Israel, Italia, República Democrática Alemana, República Federal de Alemania, Suecia, Suiza, Unión Soviética y Estados Unidos.

La exposición ha dado lugar a una profunda recuperación de la figura y la obra de un italiano no muy conocido pero innovador e interesante. La inauguración, realizada el sábado pasado, se celebró con un fastuoso banquete en el hotel veneciano Dameli. Políticos e industriales -la muestra la organiza la Fiat, propietaria del Palazzo Grassi- ofrecían así un alegre, homenaje a Arcimboldo, un milanés que además de curioso retratista se destacó como organizador de torneos y fiestas de corte, para los que inventaba claves y Juegos de agua.

Tremendamente popular en su tiempo, según comenta Yasha David, Arcimboldo fue retratista-copista en la corte de Viena cuando gobernaban Fernando I, Máximiliano Il y Rodolfo II. Coincide que esta exposición se realiza cuando se cumple el 400º aniversario de la vuelta definitiva de Arcimboldo de Praga, donde estaba en 1,587 la corte, a Milánan; aniversario que tiene especiales connotaciones para el checo David.

La recuperación de Arcimboldo ha pasado también por la realización de un espléndido catálogo con análisis sobre el pintor milanés realizado por diversos estudiosos. Entre ellos, Pontus Hulten, director artístico del Palazzo Grassi y alma mater de la exposición futurista; Alfonso E. Pérez Sánchez, director del Museo del Prado, o el mismo Salvador Dalí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 1987