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CARTAS AL DIRECTOR

Hasenfus y Nicaragua

Venimos observando desde hace semanas que desde que su enviado especial en Nicaragua, José Comas, manda la información sobre el caso Hasenfus, se ha agudizado por parte de su periódico la tendencia a vituperar y desvirtuar la revolución sandinista, sus dirigentes y su Gobierno legítimamente elegido.En este sentido, nos llama la atención cómo se puede presentar los cara al pueblo (y esto lo decimos personas que hemos asistido a ellos) como un acto para "escogidos", si es manifiesto que todo el mundo puede acudir y se realizan por parte del Gobierno, precisamente para conocer de forma directa los problemas del pueblo, y donde la libertad de expresión es total. ¿Cuándo se ha visto que los ministros o el señor presidente del Gobierno español acudan a un barrio popular a hablar libre y llanamente de sus problemas y necesidades?

¿Cómo es posible que el señor Comas presente a Hasenfus como una pobre víctima de los tribunales sandinistas, cuando hay dos hechos absolutamente irrefutbles: que es un agente de la CIA al servicio de la Administración de Reagan, que realizaba una guerra sucia, no declarada, cruel y sanguinaria, que tiene como consecuencias la muerte y destrucción cotidianas de nicaragüenses, y, asimismo, que criticar la justicia nicaragüense dando lecciones de democracia, sin reconocer el derecho al propio modelo de justicia, y sin echar un vistazo a los entresijos de la propia corrupción policial española, por ejemplo, es casi una provocación que está cerca, más que de la información, de la intoxicación?

Y si hablamos de Nicaragua, ¿a quién le interesa intoxicar a la opinión pública?-

y 15 firmas más. Miembros de CEDSALA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 1986