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TRAS EL DERRIBO DEL AVIÓN DE LA CONTRA

La captura del primer misionero norteamericano en Nicaragua pone en entredicho a la CIA

La captura por los sandinistas del primer prisionero de guerra norteamericano, desde que hace cinco años Estados Unidos abriera la guerra sucia de la contra, ha provocado una polémica sobre el verdadero papel de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Nicaragua y hace resurgir la sombra de la intervención estadounidense en Vietnam. Ronald Reagan negó ayer, como lo han hecho el secretario de Estado y la propia CIA, que el Gobierno tenga nada que ver con el avión norteamericano cargado de armas ligeras, con tres estadounidenses a bordo, derribado el lunes por los sandinistas al sur de Nicaragua, cerca de la frontera con Costa Rica.

El presidente de EE UU apoyó que en un país libre ciudadanos privados ayuden a la contra nicaragüense. "Ustedes", dijo a los periodistas, "aplaudieron cuando se formó la brigada Lincoln, que fue a luchar a la guerra civil española" en apoyo de la República.La opinión pública se pregunta quién es el misterioso superviviente del accidente, Eugene Hasenfas, un ex marine de 45 años que, según sus familiares, estuvo en Vietnam y que trabajó, en los años sesenta, para Air America, la compañía aérea privada que utilizaba la CIA como tapadera para sus acciones en todo el mundo. El Pentágono asegura que Hasenfus sólo estuvo en el Ejército de 1960 a 1965, en un campaínento de California, nunca en Vietnam, y era especialista en lanzamientos de carga con paracaídas. Sólo llegó a cabo. Pero la mujer del detenido telefoneó el lunes al Departamento de Estado para decir: "Mi marido trabajaba para la CIA". El secretario general de la cancillería nicaragüense, Alejandro Bendana, dijo en la televisión norteamericana que Hasenfus, que ha dicho a las autoridades de Managua que en 1972 estuvo con el ejército en Vietnam y "ahora continuaba haciendo el mismo trabajo que entonces", será juzgado.

La Administración de Reagan, que lo que menos necesitaba a sólo tres días de la cumbre Reagan-Gorbachov en Islandia es un nuevo escándalo sobre su polémica política hacia Nicaragua, se ha apresurado a asegurar que el avión y la carga eran parte de una operación de grupos privados de apoyo a la contra. El aparato pertenecía a una compañía de Miami llamada Southern Air Transport, cuyos aviones han sido alquilados anteriormente para enviar suministros a la contra.

Fuentes gubernamentales citadas por The New York Times dijeron ayer que el C-123, de la época de la guerra de Corea, había sido fletado por el Consejo para la Libertad del Mundo, que dirige el ultraderechista eneral retirado John Singlaub. Este, al que Carter tuvo que retirar del servicio por criticar sus decisiones en Corea del Sur, donde era jefe del Estado Mayor de las fuerzas estadounidenses, es también el presidente de la Liga Anticomunista Mundial.

Singlaub, un héroe de varias guerras, que estuvo también en Vietnam encargado de operaciones antiterroristas y está cargado de condecoraciones, no oculta su plena dedicación a conseguir dinero para la contra, a quien iba destinado el cargamento del avión derribado por un cohete tierra-aire sandinista. El general negó ayer que esté detrás de esta operación, pero su organización, lo mismo que otras de este género, está en contacto directo constante con la Administración norteamericana y tiene su bendición. El secretario de Estado adjunto para Asuntos Interamericanos, Elliot Abraíns, calificó ayer esta operación fallida como "un vuelo benefactor", y añadió que si es verdad que las armas estaban destinados a la contra, "Dios bendiga" a quienes las envían, a los que llamó "héroes".

La CIA tiene prohibido por ley apoyar a los rebeldes que tratan de derrocar a los sandinistas, a los que sólo pueden suministrar "información de inteligencia". Pero desde que hace dos años quedó suspendida la ayuda oficial norteamericana a los rebeldes se han establecido canales privados de financiación (sólo el grupo de Singlaub ha re-cogido más de 10 millones de dólares, unos 1.330 millones de pesetas). Pero la frontera entre estos grupos y personas de la Administración, incluida la CIA, fervientemente anticomunistas y decididos a acabar con la Junta de, Managua, es muy tenue y a veces dificil de deslindar.

Ayuda a la "contra'

Un miembro del Consejo de Seguridad Nacional, el teniente Oliver North, que depende directamente de la Casa Blanca, se ha reunido con grupos privados y les ha alentado a continuar su apoye, a la contra. En medios del Congreso y de la Prensa, se ha denunciado que North es el eslabón entre el Gobierno y la contra, a pesar de que la ayuda oficial a los rebeldes ha estado hasta ahora prohibida. A partir del 1 de noviembre, por votación del Congreso, los "luchadores de la libertad", como les llama Reagan, volverán a tener financiación del contribuyente: 100 millones de dólares. En la documentación que llevaban las víctimas del avión figura, al parecer, una tarjeta de P. J. Buechler, funcionario de la oficina del Departamento de Estado que se encargó el año pasado de la ayuda humanitaria a la contra.

El avión de Hasenfus salió de la base militar salvadoreña de Ilopango, a donde había llegado, probablemente vacío, desde Miami, y desde allí se dirigió a Honduras, al parecer, a recoger a un latino, y luego voló sobre el Pacífico para entrar en Costa Rica y ser derribado finalmente a 30 millas (cerca de 50 kilómetros) en el interior de Nicaragua. Nada se mueve en la base de Ilopango, desde la que operan asesores norteamericanos del Ejército salvadoreño, sin que lo sepa o lo autorice la CIA, dijeron ayer fuentes informadas en Washington. Los sandinistas afirman que dos de las víctimas el piloto y el copiloto, eran asesores militares estadounidenses.

El presidente del comité de inteligencia del Senado, Dave Durenberger, declaró que la CIA le ha comunicado que no tiene nada que ver. "Les creo pero el problema es lo que no nos dicen". Otros parlamentarios, como el presidente del sub comité de Asuntos Hemisféricos de la Cámara de Representantes, aseguran que "es improbable que el Gobierno no esté implicado de alguna forma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de octubre de 1986