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El dúo bien afinado de Armendáriz y Querejeta

'27 horas' pretende hablar de la libertad del individuo

Conectaron durante la realización de Tasio. Con el éxito de¡ estreno en el Festival de San Sebastián de 27 horas ha vuelto la alianza de Elías Querejeta y Montxo Armendáriz en una película que es un desafío técnico y una provocación a la sociedad. Según sus rotundas declaraciones, han pretendido hablar de nuevo del reto de la libertad del individuo frente a toda clase de presiones y represiones. En 27 horas el ya manido y tópico mundo de la droga viene inmerso en un clima de ternura, nitidez y serenidad. Se trata de una osadía sin aspavientos. Pero incisiva y cruel.

Algunas voces han hecho la acusación de localismo. "Lo particular y lo universal no existen por separado, sino que están totalmente conjugados", opina Armendáriz. "To¡das las películas plaritean problemas subjetivos o locales, sólo que por su propia proyección se hacen inteligibles para. el resto del mundo. Toda la historia del cine, y en concreto la del cine clásico americano, está plagada de un auténtico localismo. Toda. la vida fiemos visto esas películas y considerado que tenían alcance universal".Luego estaba el planteamiento estético. San Sebastián como belleza pérfida. "En realidad", interviene Querejeta, "lo que ocurre en la película puede suceder en Bangkok o en Venecia. Tiene su escenario en San Sebastián precisamente porque se trata de una ciudad bellísima. Se intenta hacer una reflexión en un marco atractivo de lo que está degradado en lo urbano, de lo que está podrido, por así decirlo".

La libertad personal, la potencialidad de elección existencial, constituían la savia de Tasio. Insinuamos si aquí el jabalí no será el caballo. "No soy muy amigo de comparaciones'", duda Armendáriz, "pero visto de ese modo sí. Si de Tasio se puede decir que constituye un canto a la libertad del individuo, ya. que Tasio en un momento concreto se niega a ir a la ciudad, en este ca.so el protagonista, Jon, dispone de absoluta libertad para decidir su propio destino".

Destino menos idílico que el de Tasio, que era vital. En 27 horas el albedrío conduce a la destrucción. A resaltar que aquí el mortífero jaco no viene acompañado de connotaciones míticas o folclóricas. Incluso se elude pronunciar la palabra pavo, o mono. Los personajes dicen tener frío. "Yo creo que todos hemos conocido a alguien que tuvo coritacto con el caballo", explica Armendáriz, "y uno de los síntomas característicos es ese frío. Es como se manifiesta el malestar físico. Nosotros hemos querido utilizar ese aspecto fisiológico como algo que en la pantalla se traduce en metáfora textual. Ello nos evita entrar en descripciones clínicas que la hubiesen convertido en un documental, cuando ésta es una película de ficción.

El derecho de morir

Parte del público vislumbrará en 27 horas, si no una apología de la droga, si una aquiescencia por ornisión: no se produce el elogio, tampoco la condena. "Pero es que uno no hace películas para gente pacata", se exalta Querejeta. "No, no hay ninguna condena moral", recalca. Estimamosque cada sujeto tiene derecho a escoger su manera de vivir y de morir".

Coinciden en la película con las tesis sobre narcodependencia que defiende Fernando Savater. "Siempre hemos creído que el problema de las drogas se resume en una trivialidad, un estereotipo que constituye una mínima parte del conflicto. Y aquí una solución moral es en cualquier caso como una represión. Vivimos en un clima en el que desde las instancias de poder se nos incita: 'deje usted eso porque le hace daño".

Sobre si están condenados a trabajar juntos, Armendáriz responde, con el asentimiento de Querejeta, que también lo han debatido ampliamente. Por el momento consideran esa condena rentable. "Tenemos muy claro que mientras los dos estemos de acuerdo con la tarea que queremos realizar, trabajaremos; que la amistad está por encima de todo, y que si en un momento no coincidimos en esos aspectos profesionales no pasa nada".

Fueron 77 días de rodaje para 27 horas de acción narrativa. Llovió, granizó, salió el sol cuando no debía. Miraban constantemente al cielo. La gradación de luces era fundamental.

Armendáriz puntualiza: "Han sido 77 días de rodaje, pero no de ocho horas, sino intensivos. Quiero resaltar la participación de todo el equipo técnico. Se suele olvidar que las películas son posibles gracias a trabajadores que están ahí aguantando horas muy duras de labor para captar algo que en pantalla dura cinco segundos".

No acepta Querejeta que ésta sea una historia de bandas juveniles, un Rebelde sin causa. "En absoluto, ésta es una película sobre la libertad personal, el sentimiento de muerte, el declinar de una persona, el amor, la amistad. Es una película acerca del mal. Es un argumento que existe desde que existe el hombre. Hay mil maneras de expresarlo, y ésta es una de ellas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de septiembre de 1986