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ECOLOGÍA

Miembros de Greenpeace, detenidos cuatro horas tras intentar impedir los vertidos en la bahía de Portman

P. REVERTE / C. LLAMAS Cinco tripulantes del buque Sirius, de la organización ecologista Greenpeace, fueron detenidos ayer por espacio de cuatro horas, después de que intentaran taponar los emisarios a través de los que la empresa Peñarroya efectúa vertidos de minerales al mar en la bahía de Portman, en La Unión (Murcia). A media tarde de ayer los cinco tripulantes, entre los que se encontraba el presidende de Greenpeace España, Xavier Pastor, fueron puestos en libertad sin cargos. En el transcurso de la acción fue agredido el corresponsal gráfico de EL PAÍS por un trabajador de la citada empresa.

Los tripulantes del Sirius, junto con varios miembros de los medios de comunicación, se desplazaron en cuatro lanchas Zodiac desde el citado buque hasta el lugar donde se encuentran los emisarios. La operación consistió en el intento de obstrucción de las dos tuberías por las que la citada empresa de explotación minera vierte 7.000 toneladas diarias de residuos sólidos industriales al mar. En el curso de la misma se personó en el lugar un centenar de trabajadores de la mencionada empresa, quienes, con evidentes signos de nerviosismo, increparon y agredieron a periodistas, al tiempo que algunos de ellos amenazaban con arrojarlos al mar. La Guardia Civil estuvo presente a lo largo de estos sucesos y mantuvo en todo momento una actitud pasiva.

En la acción, que se inició hacia las siete y media de la mañana, intervinieron seis miembros de la organización Greenpeace. Cuatro de ellos procedían del Sirius, atracado frente a la bahía de Portman, mientras que los otros dos habían llegado a la factoría por tierra. Estos últimos iniciaron la operación de obstrucción de las bocas de las dos tuberías procedentes del lavadero Roberto, de la empresa Peñarroya, al tiempo que los otros cuatro llegaban por mar a bordo de lanchas rápidas, acercándose a la estructura metálica que soporta las tuberías a lo largo de la costa, a la que se encadenaron dos de las tripulantes del Sirius, la cocinera Zoa Jiménez y Teresa Pérez. Los otros dos ecologistas que tomaban parte en la operación sostenían una pancarta amarilla en la que se podía leer: "Portman: 50 millones tn. al Mediterráneo. Stop.".

Los intentos de taponamiento fueron infructuosos y durante más de media hora los encargados de obstruir las tuberías y las dos chicas encadenadas soportaron una tromba de desechos procedentes de la factoría minera. Los cuatro operadores de la organización ecologista llegaron anegados y transformados por entero en una masa uniforme de color grisáceo. Las chicas encadenadas tuvieron que deponer momentáneamente su actitud. a la vista de las dificultades.

Trabajo a 3.000 familias

Los trabajadores de Peñarroya se concentraron para seguir la actuación de los ecologistas cuando el fotógrafo de EL PAÍS Paco Salinas se encontraba recogiendo imágenes del suceso, fue golpeado. La Guardia Civil, que se personó en el lugar de los hechos, recomendó a Salinas que se marchara, ya que no podía responder de su seguridad, al ser mucho mayor el grupo de trabajadores que sus efectivos. Según el teniente coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia, Luis Plaza, se detuvo también a los ecologistas en un intento de salvaguardar su integridad física.

A pesar de los daños ecológicos que produce Peñarroya, la empresa da trabajo a casi 3.000 familias, ya que el proceso se completa en la fundición de Santa Lucía, situada en Cartagena. La actitud de ayer de los trabajadores se contrapone a la de otra parte del pueblo, que creó en 1985 la comisión de defensa de Portman. Las protestas contra los vertidos han sido continuas, pero la empresa no se puede cerrar por el paro que crearía en la zona. Según el concejal de Medio Ambiente de La Unión, Francisco Faraco, los problemas podrían desaparecer si se construyera un emisario submarino de nueve kilómetros que arrojaría los vertidos en una sima que hay situada a 2.000 metros de profundidad, donde no existe vida. Esta alternativa ha sido descartada por el consejero de Política Territorial e Infraestructura, José Fuentes Zorita, que opina que el fondo cercano a Portman es tan inestable, por la fuerte erosión submarina, que haría inviable el tendido.

Según José Fuentes, "el Estado, ya que la comunidad autónoma no tiene competencias en este asunto, debería establecer una serie de indemnizaciones para todos los afectados, puesto que hay una sentencia favorable a Peñarroya". Dicha resolución judicial fue resultado del recurso contencioso administrativo planteado por el Ayuntamiento de La Unión contra la erripresa. El Tribunal Supremo consideró de interés general la explotación de Portman y dio la razón a Peñarroya. Según el teniente coronel Luis Plaza, los detenidos fueron acusados de amenazas, ya que con anterioridad a la protesta habían enviado a la empresa un telegrama anunciándoles la acción.

Xavier Pastor, presidente de Greerípeace-España, señalaba, una vez puesto en libertad: "El comportamiento de la Guardia Civil ha sido en todo momento correcto y educado hacia nosotros. Los sucesos que han protagonizado los trabajadores es algo que esperábamos, aunque no imaginábamos que llegaran a adquirir la virulencia en que derivaron hacia los periodistas. Es lógico que una actitud demagógica por parte de la empresa los haya manipulado, pero hay que precisar que nosotros no queremos el cierre de Peñarroya, sólo que utilicen otras vías para eliminar sus vertidos".

Con posterioridad a estos sucesos hizo su aparición una primera patrullera de la Armada, que navegó en círculo en torno al Sirius. Después, otra patrullera distinta repitió igual operación. Desde la Comandancia de Marina de Cartagena se advirtió al Sirius de la prohibición de atracar en este puerto si no se utilizaban los servicios de una empresa consignataria, a pesar de lo cual a última hora de ayer el Sirius había atracado en el puerto de Cartagena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de agosto de 1986