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Último adiós al fotógrafo chileno quemado vivo

El cuerpo del fotógrafo Rodrigo Rojas Denegri, quemado vivo el pasado domingo por una patrulla del Ejército chileno, será enterrado hoy, tras haber sido velado en la sede de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, algo que sucede por primera vez en este país.

Su madre, la exiliada Verónica Denegri -autorizada a entrar temporalmente en Chile- puso una foto de su hijo de 22 años sobre el ataúd y, a ratos, lo acariciaba con sus manos. Dirigentes de la Democracia Cristiana, partidos socialista y comunista y miles de personas acudieron a la comisión a dar un último saludo a Rodrigo Rojas. Guardias de honor integradas por jóvenes se relevaban cada 15 minutos alrededor del féretro.

El joven fotógrafo, residente en Washington, había regresado al país hacía un mes. Según numerosos testigos, una patrulla militar lo quemó vivo junto con la universitaria Carmen Gloria Quintana, de 19 años. Ella agoniza con el 62% de su cuerpo quemado. EE UU ha pedido que "se haga justicia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 1986