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El Papa, dice que la expulsión del obispo Vega de Nicaragua recuerda "'épocas oscuras" en la acción contra la Iglesia

El papa Juan, Pablo Il formuló ayer en Medellín, en la misa en la que ordenó a 150 nuevos sacerdotes -muchos de ellos del Opus Dei-, una dura condena contra la actitud del Gobierno de Nicaragua de expulsar, el pasado viernes, al obispo Pablo Antonio Vega, de la que dijo que recuerda "épocas oscuras,". Después de afirmar que era un día de gozo, el Papa señaló: "La alegría que suscita esta floreciente primavera sacerdotal se ve profundamente turbada en mi alma y en la de todos los hijos de la Iglesia. Más aun, diría que también en todas las personas sensibles a la exigencia de la libertad y del debido respeto a los derechos fundamentales del hombre y del ciudadano".

, Y agregó: "Se ve profundarnente turbada, digo, por la triste noticia de que monseñor Pablo Antonio Vega Mantilla, obispo de Juigalpa y vicepresidente de la. Conferencia Episcopal de Nicaragua ha sido alejado por la fuerza de su prelatura y expulsado de su propia patria".Juan Pablo II señaló a continuación: "'Este casi increíble hecho me ha entristecido hondamente, tanto más por cuanto evoca épocas oscuras -aún. no muy lejana en el tiempo de lo que bien se podría razonablemente creer superadasen la acción llevadaa cabo contra la Iglesia. Bien querría esperar que los responsables de esta decisión recapaciten sobre la gravedad de tal medida, que, además, contradice reiteradas afirmaciones de querer una pacífica y respetuosa convivencia con la Iglesia". Estas afirmaciones del Papa no estaban en la referencia oficial previa a alocución. El Gobierno de Managua había afirmado, al justificar la expusión del obispo Vega, que obedecía a que éste manifestó su apoyo a la acción de la guerrilla antisandinista.

Ayer, por vez primera, Juan Pablo II se encontró con los supervivientes de la catástrofe del volcán Nevado del Ruiz, que el 14 de noviembre de 1985 causó 23.000 víctimas en este país. El Papa voló en helicóptero desde el aeropuerto de Matacaña, donde se paró sólo 15 minutos, hasta Chinchiná, la pequeña ciudad en la ladera del Cauca donde murieron 2.000 personas.

"Una gran conrianza en Dios"

Que el peligro de una nueva avalancha en la zona es posible lo reflejó ayer el Papa en su discurso en Chinchiná a las familias de las víctimas cuando dijo: "Sé que hay preocupación y zozobra e incluso angustia ante el peligro de que sobrevengan nuevas catástrofes". Y añadió: "A la deseable y oportuna previsión y ante la necesaria prudencia ante el riesgo" lo más importante es, sin embargo, dijo Juan Pablo 11, "unir una gran confianza en Dios". Y dirigiéndose a los sobrevivientes, familiares de las víctimas, afirmó: "Y a quienes seguimos viviendo, peregrinos en este valle de lágrimas danos la esperanza de reunirnos contigo en tu casa paterna".

El Papa recitó su oración dela.iite de una gran fábrica de café, que constituye la mayor riqueza de este país. Se asegura que sólo 10 propietarios cafeteros poseen tamta riqueza como todo el Estado. Una riqueza que está creciendo porque muchos de ellos, en vez de plantar café, hoy cultivan coca, que rinde mucho más. Los cafeteros regalaron al Papa una cruz hecha con la piedra pórnez arrojada por el volcán que causó tanta muerte y una maquinilla paranioler el café.

Mientras tanto, los colombianos se van entusiasmando cada vez más con la persona del Papa. Todos quieren tocarle o por lo rrienos verle. Algunos ante él sienten una emoción tal que les falla el corazón, como ocurrió el viernes en Cali al carpintero Gonzalo Villegas Noelia, de 62 años, que cayó fulminado por un infarto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de julio de 1986

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