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Tribuna:GUÍA IRRACIONAL DE ESPAÑA

El español y Franco

FRANCISCO UMBRALEn Felipe II, en Fernando VII, en Joaquín Costa, en el general Primo, ya hay Franco / Franco ha habido incluso en el franquismo / La democracia obliga a estudiarse un programa y el "hombre providencial" no obliga a nada/ Fraga se limita a preguntar por el precio de los garbanzos / Negar el franquismo sociológico sería negar la Historia / Franquismo es aumentar continuamente el parque automovilístico, sin una sola marca española / Franquismo es poner el honor español fuera de España (África).

Franco ha habido siempre. En Felipe II, en Fernando VII, en Joaquín Costa, en el general Primo ya hay Franco. Franco ha habido incluso en el franquismo. Quiere decirse que la tendencia al hombre providencial, al padre freudiano, al dotado de carisma más que de programa, está muy arraigada en los españoles irracionales, que no son todos, pero son los que aquí queremos reseñar.Franco hay ahora. Uno ha estudiado, de refilón., en este periódico, lo que de bahamondismo pudiera haber en el mandato de González. Y, aunque entre González y, el cronista no han existido mayores contactos, uno debe decir, como sugerencia histórica, que le, que de bahamondismo puede encontrarse en FG no va tanto de él al pueblo como del pueblo a él. Es el pueblo quien vota continuismo, presidencialismo, es; el pueblo quien vota al hombre sereno y seguro que nos permite, como diría Ortega, "vacar" a nuestros asuntos, porque él se ocupa día y noche de los asuntos públicos. FG es hoy un cruce de Isabel II socialista y Willy Brandt moderado, fórmula liberal que le va muy bien a este pueblo saltatumbas, que luego, a la hora de votar, no lo es tanto (a favor e, en contra de lo que hayamos dicho en "El español y el voto", de esta misma serie).

Franco, sí, ha habido siempre. Quiere decirse que, más allá de las ideas y las ideologías, este pueblo, tan ideologizado en el café, acaba votando, o tolerando, al "hombre providencial" del que se sabe que dedica 25 horas del día y de la noche a resolver los problemas patrios. Y el trabajador tiene muy buena Prensa en este país de vagos, donde ayer he visto unos cientos de personas mirando dulcemente a los escasos obreros que trabajaban en el túnel de Atocha.

El trabajo de uno siempre es espectáculo para los demás, en España.. Felipe II hizo franquismo antes de Franco, sin saberlo, porque: la Iglesia y las oligarquías / oligocracias, a más del feudalismo, nos han dejado en la península un resabio de señores y siervos, donde nadie ha leído a Hegel, y nuestro sistema político más llevadero parece que fue el despotismo ilustrado, que suele dar franquía involuntaria a los despotismos sin ninguna clase de ilustración.

La democracia obliga a estudiar un programa, a estudiar los diversos programas, de los diversos partidos, a leerse una Constitución. Mientras que el hombre providencial no obliga a nada, sino que más bien agradece que no se lean sus sumarias y arbitrarias leyes, para mejor aplicarlas. De otra parte, el hombre providencial siempre parece que está sirviendo a la Providencia, y la Providencia tiene muy buen ambiente en nuestro país. De lo que tiene que salvarse más FG es de su deslizamiento hacia la imagen de hombre providericial. La lucecita del Pardo o de la, Moncloa nunca hará un Siglo de las Luces.

Fernando VII hizo franquismo sentimental. Para los españoles, la política es una cosa sentimental, por más que los nuevos ejecutivos de la política (también en la derecha) hablen un lenguaje técnico. La. caída de Fraga (uno y su prosa se resisten a lo del "techo") se debe, no a que este tenaz político haya perdido vigencia en la derecha, sino a que sigue siendo un político sentimental (profundamente franquista en este sentido, más que en el sentido histórico), y desde dentro de sus partidos y coaliciones se le imponen los tecnócratas con sus números.

Fraga se limita a preguntar por el precio de los garbanzos.

Hay una derecha tecnológica para quien Fraga es, no ya un político franquista, sino anterior a Franco: un político del XIX, vibrante y ocurrente. Ya dentro del franquismo, Fraga hubo de sufrir la invasión de los bárbaros de los números: el Opus Dei, López Rodó y todo eso. Se vengó deellos mediante el caso Matesa, pero lo cierto es que Franco, hombre providencial, había decidido reforzar su providencialismo con algunas realidades económicas.

También el Papa lo hace.

Arbitristas y reformistas como Joaquín Costa han hecho franquismo previo, en España, consiguiendo pasar por revolucionarios ante la burguesía de Palacio Valdés y por reaccionarios ante el proletariado de Pablo Iglesias. Yo he estado en el pueblo de Costa, en Aragón, y he visto en su casa, sobre la mecedora donde se sentaba, la huella de grasa de su pelo, al apoyar la cabeza en la pared. Esta huella grasienta y antihigiénica tiene un marquito conmemorativo. Lo malo del hombre providencial es que va dejando excrementos de sí mismo, como todos los hombres.

Por eso es mejor trabajar en equipo.

El general Primo de Rivera comprende que España necesita un dictador, por cómo va la marcha de los tiempos y por cómo florecían los fascismos en Europa.

Está decidido, Primo, a ser el hombre providencial de los años veinte, pero no hace sino abocetar un franquismo que aún no contaba con Franco. La realización plena del modelo Primo se cumple con Francisco Franco, del 36 al setenta y tantos, y es la pasada por la derecha y por el sable que nuestro dinero quería darle a España, para dejar a la gente suavita y haciéndoselo en plan tranqui.

Cuarenta años de tranqui. Por decreto. Negar que hubo y hay un franquismo sociológico sería negar la Historia. Incluso hay el peligro de que parte del pueblo, fatigado de ejercer sus derechos democráticos, vote rutinaria e indefinidamente a Felipe González, como el hombre providencial de la Moncloa, pues que el español, como ya viera Ortega, tiende a "vacar" a sus asuntos particulares. Incluso tiende a vacar a sus vacaciones indefinidas y reiteradas.

Lo más urgente del PSOE, así, ,sería que acuciase, que hostigase al pueblo español para ser un pueblo socialista, según lo que ha votado mayoritariamente, y no sedarle con televisión, Lo que el Viento se llevó y otras ventosidades. Mientras haya ducados que tienen media España y Bancos que tienen todo el dinero de los españoles, y de los partidos políticos, esto será un socialismo bancario, un socialismo que va firmando letras de cambio para poder vivir. El franquismo es una constante negativa de la Historia de España que una vez se llamó Franco. Franquismo es que la selección española de fútbol gane los campeonatos por "furia racial" y los pierda por circunstancias adversas, mala suerte o con,jura internacional.

Franquismo es aumentar continuamente el parque automovilístico, orgullosamente, sin una sola marca española. Franquismo es conectar con la América (le los sátrapas, en el sacrosanto nombre de la Lengua. Franquismo es mirar más a los Estados Unidos que a Europa. Franquismo es poner el honor español fuera de España (África). Franquismo es haber sustituido las democracias cristianas y europeas por el nacionalcatolicismo bajo palio. El franquismo, en fin, es una España de rebajas para quien quiera comprarla.

Al socialismo / socialdemócrata español le amenaza un aura y un aire de bahamondismo que, más que de arriba abajo, viene de abajo arriba: quiero decir que no todos los votos que han dado la mayoría al PSOE, sino que entre ellos hay una parte de franquismo residual que se ignora a si mismo, que no se atreve a decir su propio nombre, y que lo que vota es continuismo, seguidismo, presidencialismo y otras tendencias espurias. El PSOE ( aquí su originalidad) avanza Con dos pasos: uno socialista moderado y otro continuista avanzado. Por eso reúne tanto electorado. Poco a poco, el partido gobernante tendría que ir transformando el bahamondismo residual (en lugar de fomentarlo) en progresismo indagatorio, avizor, o en socialismo directamente. Franco no resucita en las novelas de Vizcaíno Casas, sino en el voto subliminal de mucha gente. Partido fuerte, gobierno fuerte. Todo eso es tan deseable como peligroso. Franco vuelve siempre, bajo cualquier forma, en la Historia de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de junio de 1986