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CATÁSTROFE NUCLEAR

La URSS intenta dar sensación de normalidad y evitar la huída masiva de los occidentales

El descenso de los niveles de radiactividad en zonas relativamente próximas a Chernobil (donde se produjo el pasado sábado un accidente en una central nuclear) y la normalidad atmosférica de Moscú contribuían ayer a tranquilizar algo a la comunidad internacional en la URSS, a cuyo éxodo y alarma trataban de salir al paso las autoridades soviéticas con palabras tranquilizadoras, pero sin nuevos datos sustanciales. En el telediario ole la noche se emitieron imágenes que mostraban normalidad en las labores agrícolas en la zona de Kiev. También se pudo ver a los estudiantes; británicos y franceses que vivían en esta ciudad, obligados a evacuar la zona y el país por sus embajadas, según la televisión.

Pruebas realizadas en la capital soviética por las embajadas de la República Federal de Alemania y de Austria. revelaban un nivel normal de radiactividad, lo que confirmaba la experiencia británica del día anterior. En. la localidad de Zhlobin, a 180 kilómetros al norte de Chernobil y ya en la República de Bielorrusia, la radiactividad era también normal.[El accidente, según declaró el dirigente soviético Boris Yeltsin a la televisión de la RFA, fue aparentemente causado por un error humano, informa Reuter.]

La línea de tren que pasa por la estación de lanov, en la localidad de Pripiat, a 18 kilómetros de Chernobil, estaba ayer cortada. Un cartel colgado en la estación Kievski Voksal anunciaba que la comunicación férrea entre Moscú y Jmellnizki había sido desviada a partir del 29 de abril. Se anunciaba también que las revisiones obligatorias para los extranjeros que abandonaban el país se aplicaban sólo a los ciudadanos; que habían estado en Ucrania o Bielorrusia. Las ropas de los estudiantes británicos evacuados de Kiev y de ciudadanos de la misma nacionalidad que estuvieron en Minsk presentaban cifras de radiactividad consideradas normales, aunque ligeramente por encima de lo habitual.

Los seis estudiantes españoles que querían ser evacuados de Kiev decidieron ayer por la tarde quedarse en la capital de Ucrania a la vista de las dificultades burocráticas para marcharse de forma rápida y después de haber sido tranquilizados por las autoridades soviéticas, según manifestó un portavoz de la Embajada de España en Moscú que había hablado con ellos por teléfono.

Según está fuente, los estudiantes hubieran recibido permiso de salida del país por la mañana, pero luego se habrían encontrado con la inexistencia de billetes para abandonar la ciudad hasta el domingo o el lunes. Algunos de los jóvenes tenían, además, pendientes las autorizaciones de los diferentes decanatos de los cuales dependen. La Embajada de España en la URS S había preguntado a los becarios, cuyo total se eleva a 11 en Kiev y dos en Minsk, sí querian abandonar las respectivas ciudades. En Kiev seis estudiantes se pronunciaron afirmativamente. De ellos, Juan Arday Cuadros y Ana Jiménez Guzzo querían regresar a España y Juan Carlos Hernández Clemente, Francisco Alarcón Aliaga, Francisco García García y José Bautista Garrido López preferían quedarse en Moscú hasta ver cómo evolucionaba la situación.

De los cinco restantes, Pablo Cáceres Meza, Fernando Conde García, Mercedes Roldán y Antonia Olmos del Paso, habían decidido quedarse en Kiev desde un principio. Pedro Efreín Martín Concepción se encuentra en Yalta de vacaciones y no ha podido ser localizado. Los dos estudiantes de Minsk, informados por la Embajada, no han expresado aún si su deseo es permanecer en el país o abandonarlo.

Churkin y las víctimas

[Un diplomático soviético, Vitali Churkin, declaró al Congreso de EE UU que el accidente está bajo control y no ha causado los daños con los que ha especulado la Prensa occidental. Esta impresión gana adeptos y ya un grupo de científicos norteamericanos ha juzgado concebible la cifra de dos muertos dada por Moscú. Churkin manifestó que la URSS había informado a los países vecinos de todo lo que sabía, incluido el número de víctimas: dos muertos y 197 heridos, 18 de ellos de gravedad. No obstante, el vicepresidente de EE UU, George Bush, calificó de "irresponsable" la actitud de la URSS por la parquedad de informaciones sobre el accidente.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 1986

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