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EL ASESINATO DEL PRIMER MINISTRO SUECO

La policía sueca no encuentra motivos políticos en el asesinato de Olof Palme

Suecia se despertó ayer con la sacudida provocada por el asesinato de su primer ministro, Olof Palme. Los suecos viven en estado de choque, sobrecogidos por el primer atentado de estas características que se produce en los países nórdicos. La policía ha formado una comisión investigadora, y hasta ahora carece de pruebas sólidas sobre las que trabajar para desentrañar un crimen cuya ejecución fue considerada, en principio, como obra de un profesional, pero en el que la policía no ha encontrado hasta ahora nada que indique que se pueda tratar de un asesinato político.

Palme será enterrado el próximo día 15. Su sucesor al frente del Partido Socialdemócrata Obrero y del Gobierno ya ha sido elegido Ingvar Carlsson.El jefe de la policía de Estocolmo, Sune Sandstrom, dijo ayer que "no existe ningún signo de que haya motivos políticos o de que alguna organización política esté detrás del asesinato".

Palme fue asesinado a última hora de la noche del viernes en el centro de Estocolmo cuando se dirigía a pie a su casa después de ha ber asistido, junto con su mujer y un hijo, a la proyección de una película en un cine próximo a su residencia. Un hombre solo -al que testigos presenciales del atentado describen como alto, de pelo oscuro y edad comprendida ntre los 35 y los 40 años- disparó contra Palme, causándole la muerte con un único disparo en el abdomen. El agresor abrió fuego también contra Lisbeth Palme, la esposa del primer ministro, aunque sólo le produjo una herida superficial. El hijo con el que ambos habían visto la película sueca Los hermanos Mozart se había despedido momentos antes de ellos.

Una de las personas que presenció el suceso, Karin Johansson, estudiante de Enfermería, de 17 años, vio al asesino "que corría muy deprisa". Karin intentó aplicar un masaje cardiaco y respiración boca a boca al herido, pero fue inútil. Una ambulancia que llegó poco más tarde apenas pudo entregar en el hospital el cadáver de Palme.

La policía practicó un par de detenciones a lo largo de la madrugada, pero los dos sospechosos -un hombre al que se le ocupó un croquis de la zona y otro conocido por haber proferido amenazas en diversas ocasiones- fueron puestos en libertad.

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"Era el líder para el país, el líder de mi generación", dice un hombre de algo más de 30 años que ha acudido junto con su mujer y sus dos hijos. "Cuando lo leí esta mañana en el periódico no lo podía creer" dice. "Se ha roto una ilusión, la de que Suecia no estuviera afectada por una violencia irracional". Según un tercero, "Palme represen taba el pensamiento sueco, para los extranjeros".La noticia se conoció en el país nórdico más tarde que en el resto del mundo. El atentado se produjo a las 23.30 de la noche y los me dios de comunicación siguieron con su programación habitual. La televisión mantuvo la película has ta que terminó a la una de la madrugada, sin dar ningún flash informativo. Sólo a las cuatro de la mañana abrió un informativo especial que duró, con interrupciones esporádicas mientras se recababan nuevas noticias, gran parte del día.

Sten Andersson, ministro de Exteriores y portavoz del comité, ejecutivo del Partido Socialdemócrata que ayer nombró a Ingvar Carlsson viceprimer ministro y primer ministro en funciones, virtual sucesor de Palme, consideró una "tremenda pérdida para el partido y para todos los trabajadores demócratas del mundo" la desaparición del hombre que ha encarnado el rostro político y ético de Suecia desde 1969.

En Estocolmo se trataba ayer de buscar las razones de este asesinato. Parecía extraña la reivindicación efectuada en Londres por un autodenominado portavoz del grupo terrorista alemán Holger Meins, vinculado al grupo Baader-Meinhof, quien se rernitió a las victimas de un ataque en 1975 contra la embajada de la RFA en la capital sueca para justificar el atentado. La policía sueca, por su parte, creyó en un primer momento que la organización extremista croata Ustasja podía ser la responsable del asesinato, pero luego fue descartada esta posibilidad. La descripción del aspecto físico del presunto agresor, un hombre moreno, hace pensar en una acción dirigida desde el exterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 1986

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