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Crítica:TEATRO
Crítica

Intentona de farsa

Marido y esposa, arruinados y aristócratas, buscan el tesoro que el abuelo trajo de Cuba y enterró en el casón de Salámanca; un primo entra en trance por la ingestión de cantárida, que le produce, además, los conocidos efectos afrodisíacos; representa -o finge- la vida del abuelo en el fuerte rodeado de mambises, y los demás le estimulan vistiéndose adecuadamente. Halla el tesoro, lo vende y escapa con la esposa, la coronela.Ésta es la historia de La coronela de Salamanca, de Víctor Salmador estrenada en el teatro Príncipe. Personajes

Su parvedad se encubre con numerosos e inútiles personajes característicos: un atracador suramericano, unos alemanes que compran las monedas halladas, un cocinero chino que aparece unos segundos corriendo de la izquierda a la derecha del escenario y algunos familiares y una sirviente que ayudan al diálogo y a las situaciones.

La coronela de Salamanca

Víctor Salinador. Intérpretes: Ricardo Merino, Mercedes Alonso, Valeriano Andrés, Luisa Fernanda Gaoria, Perla Cristal, Paco Prada, Helga Berlín, FokKam-Wah, Montse Zárate. Decorados: Mariano López. Vestuario: Peris. Dirección: Víctor Andrés Catena. Estreno: teatro Príncipe, 25 de enero de 1986.

La supuesta gracia está en insinuaciones eróticas, la ficción del fuerte y las abundantes alusiones a la actualidad. No cunde.

Actores de oficio antiguo responden con él a los requerimientos de la farsa, pero no la pueden llevar más allá: como el director, Víctor Andrés Catena. Hay una debutante, Montse Zárate, que tiene gentileza, figura y juventud: quizá se la vea alguna vez en otra obra y se pueda saber qué carrera tendrá. Ésta no la favorece. No favorece a nadie y, menos que a nadie, al espectador.

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