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Adelaida García Morales, premio Herralde con una novela pasional y onírica

Adelaida García Morales obtuvo ayer el Premio Herralde de novela, en su tercera edición, con su novela El silencio de las sirenas. Se trata de una narración que describe la recreación onírica de una pasión sentimental, aunque este tipo de sinopsis, ajenas al texto que las construye, le parecen a la autora, y con razón, una manera un tanto inútil de acercarse a la novela. El premio está dotado con medio milllón de pesetas.

La narración se sitúa en un paraje aislado de Las Alpujarras. Allí, una joven vive una desmesurada historia de amor con un hombre que conoció fugazmente y que reside en Barcelona. La localización no está, comenta García Morales, en función del pintoresquismo del paisaje, sino de su soledad. "En una ciudad no existe quizá tanto la sensación de estar sola. En aquel paraje sí y cualquier persona adquiere una relevancia especial". De ahí la importancia de un segundo personaje femenino que participará de las ensoñaciones de la protagonista a través de unas sesiones de hipnosis.La distancia ya era un tema presente en otra obra de la autora, El Sur, aunque, según ella, mientras en aquella narración la distancia tenía una presencia como tema, en la novela ganadora de anoche es la mera razón de una ausencia que, esa sí, desencadena la ficción. La obra se inicia con una cita de Fernando Pessoa: "Dios permite que lo que no existe sea intensamente iluminado". La búsqueda de giros dialectales de Las Alpujarras, incluidos "con mesura, para dar la palabra a un personaje de la novela, no tiene ninguna pretensión antropológica. Las Alpujarras son un espacio propicio a la historia que cuento, su escenografía y nada más".

La protagonista exterioriza sus sueños de amor ante su nueva amiga entre quienes surge una fascinación mutua. "Aunque domina la experiencia interior, imaginaria, la ficción íntima que crea el personaje sólo existe gracias a las palabras que le dan una consistencia, al margen de que aquello que sueña tenga mucho o poco que ver con la realidad", comenta la autora. No hay en la novela ningún tufo de psicoanálisis, sino el atractivo y misterio de un sueño. Adelaida García Morales reconoce que escribió la novela entre 1979 y 1980. Después, por razones domésticas, la abandonó y regresó a ella este año para terminarla, rehacerla parcialmente.

"Tengo escrita una primera novela inédita donde era evidente que quería transmitir una teoría, evidenciar una estructura. Ahora he abandonado estas pretensiones literarias y he reencontrado el placer de contar historias. Creo que cierta vanguardia", particularmente sus epígonos, "dio una excesiva importancia al lenguaje que, en definitiva, tiene que manifestarse ocultándose para transmitir la realidad que está convocando". En el fondo, su personaje, hace una persecución desesperada de una ficción, en este caso, sentimental.

Finalistas

Adelaida García Morales, de 39 años, es autora de El Sur -narración que fue vertida al cine por Víctor Erice- y Bene. Con todo, la versión cinematográfica de El Sur, por circunstancias de producción, quedó inconclusa por lo que la aproximación al texto de la novelista a través del filme es relativa. En la actualidad trabaja en un conjunto de relatos. "Me interesan particularmente los personajes marginales. No porque sean más interesantes, simplemente porque me atraen con más fuerza". Licenciada en Filosofía y Letras, formó parte del grupo teatral Esperpento de Sevilla. El jurado de esta tercera edición del Premio Herralde estaba compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Luis Goytisolo, Esther Tusquets y el editor de Anagrama, Jorge Herralde. Álvaro Pombo, ganador de la primera edición, acudió a la fiesta literaria en la que se proclamó el premio, que se celebró anoche en un hotel barcelonés.En 1984, el ganador fue Sergio Pitol. Adelaida García Morales presentó el original bajo el seudónimo de Rogelia Infante. Al premio concursaban 111 originales. El jurado concedió, asimismo, una segunda mención ex aequo a las siguientes obras concursantes: Prima donna, de Jorge Ordaz; Los perros, de Ramiro García; Balada negra, de Miriam Delarco y De pe a pa, de Luisa Futoransky.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de noviembre de 1985