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Solchaga atenúa su optimismo ante las críticas generalizadas de la oposición

Por 178 votos en contra, 87 a favor y 9 abstenciones, el Congreso rechazó ayer las enmiendas a la totalidad de los presupuestos del Estado para 1986, presentadas por toda la oposición, salvo PNV y Esquerra Republicana de Catalunya. En las cinco horas de debate Carlos Solchaga, titular de Economía y Hacienda, contestó a las críticas, generalizadas con una corrección del optimismo que le achacaban los enmendantes.

Como el primer día Manuel Fraga y Miquel Roca, en nombre de Coalición Popular y Minoría catalana, respectivamente, los oradores subrayaron que el constante aumento de impuestos no se traduce en mayores servicios ni inversiones públicas, sino en más paro y en unos logros tímidos para lo que corresponderla a la situación nacional e internacional. "Si, he dado una impresión optimista, me gustaría rectificar mis palabras" dijo Sol chaga al responder conjunta mente al primer turno de Miguel Bravo de Laguna (centristas), Fernando Pérez Royo (PCE), Agustín Rodríguez Sahagiúri (CDS) y Juan María Bandres (Euskadiko Ezkerra). "Nos preocupa el déficit público; la entrada en la CEE y el IVA nos obligarán a ser más cuidadosos con las magnitudes monetarias, a mantener la política de rigor, de saneamiento, regulación y contro l", agregó el ministro.Fuera de esta concesión relativa -en realidad las críticas estuvieron dirigidas contra la du reza del ajuste aplicado median te dichos instrumentos y con resultados discutidos-, el ministro empleó contundencia en res ponder a los datos y argumentos resaltados por la oposición; no olvidó ni aquéllos que presentan perfiles diversos según se analicen las estadísticas.

La oposición, y sobre todo los tres primeros portavoces citados, habían espigado los diarios de sesiones y las hemerotecas para buscar citas en las que Sol chaga, pedía a los gabinetes de UCD más inversión pública como forma de crear el empleo

Solchaga, replicó que dicho buceo en el Diario de Sesiones no servía de nada, pues él decía las cosas con mayor elegancia y con un fondo que en aquellos años sí tenía sentido. Se extendió en responder a Rodríguez Sahagún que la inversión pública no descenderá ni aumentará globalmente en 1986, opinión que reiteró contra las denoda das citas de páginas de los presupuestos por parte del portavoz del CDS.

Pese al aburrimiento del debate, -Felipe González y Manuel Fraga no acudieron ni para votar- el PNV y el grupo socialista no dejaron pasar su turno para justificar en un caso que el Gobierno anteponga "racionalidad a emotividad" y elogiar en otro la "estabilidad y progreso" que inspiran una política que ha conseguido empezar a elevar el consumo y la inversión privada.

Debate devaluado

Bravo de Laguna, quien se quejó de que el Gobierno ha devaluado el debate presupuestario -observación compartida en privado por otros grupos, que este año apenas esperan enmiendas de los socialistas-, acusó también al ejecutivo de infravalorar el déficit. Él lo situó para 1986 en necesidades de financiación por 2,6 billones de pesetas (gastos por 12,23 billones e ingresos por 9,61 billones en el Estado, sus organismos autónomos y Seguridad SociaI).

Como el diputado centrista, censuraron la prevista aceleración de los impuestos indirectos o sobre el consumo, respecto a los directos o sobre las rentas y el patrimonio -el ministro les desmintió que los primeros vayan a superar a los segundos por primera vez desde 1977-, Pérez Royo y Rodríguez Sahagún, quíenes achacaron regresividad a otros elementos del ajuste económico, como la baja de salarios reales y el paro. El portavoz comunista afirmó que al lema Mucho y bien, deberían añadir la música de la canción "sigue amor mío, lo estás haciendo muy bien" (en la que el grupo Semen-Up narra una felación).

Rodríguez Sahagún, quien consideró carente de sentido la afirmación de que en Europa izquierda y derecha siguen una política similar a la del Gobierno, insistió en la necesidad de un pacto político para lograr un ajuste económico que resulte más efectivo. Por su parte, Bandrés puso el énfasis en que el Gobierno falta el respeto de las autonomías con su política de "austeridad" y en que "la obsesión centralista le lleva a diseñar hasta la política salarial de las comunidades autónomas, tema pendiente del Tribunal Constitucional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 1985

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