La liberación de los pescadores de 'El Junquito'

Jerónimo Saavedra recibió a los marineros en Las Palmas

A las 00.15 de esta madrugada, hora peninsular, aterrizó en la base militar de Gando (Las Palmas) el Fokker F-27 del Servicio Aéreo de Rescate que trasladaba los seis tripulantes del Pesquero El Junquito y el cadáver del contramaestre, Guillermo Batista Figueroa. Cinco minutos después se abría la escalerilla y descendían los pescadores, siendo recibidos por el presidente del Gobierno autónomo, Jerónimo Saavedra, el delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma y gobernador civil de Las Palmas, Eligio Hernández, y otras autoridades civiles y militares.En medio de una fuerte tensión, los familiares de los tripulantes prorrumpieron en aplusos en la salida de espera de la base. Cuando los tripulantes empezaron a entrar en ella, los soldados de guardia en la sala apenas pudieron contener la ansiedad de los familiares por abrazar a los suyos. El cadáver del contramaestre de El Junquito salió por otra puerta siendo trasladado en compañía de unos familiares, que habían mostrado gran serenidad al aterrizar el avión, al Instituto Anatómico Forense. Allí será puesto a disposición de la autoridad judicial para que realice la autopsia. La sala de espera del aeropuerto se convirtió en un auténtico hervidero, donde, bajo los flashes de los fotógrafos y las cámaras de televisión, las familias de cada tripulante se abrazaban llorando al pescador recién llegado. Ninguno de los tripulantes de El Junquito quiso hacer declaraciones sobre las circunstancias en que se produjo el ametrallamiento del pesquero el pasado viernes, día 20. Confirmaron, eso sí, que se hallaba faenando con las dos banderas, la marroquí y la española, al encontrase en aguas territoriales marroquíes. No precisaron cuál de las dos banderas llevaban en el pabellón de mando. El patrón de El Junquito, Marcos de León, afirmó que sólo cuando el Sáhara "sea libre e independiente como todos los pueblos" podrán pescar allí "con tranquilidad los pescadores canarios". El patrón llevaba prendida en su camisa una pequeña medalla propiedad de Guillermo Batista, con la intención de entregársela a sus familiares.

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De cada familia acudieron cuatro personas a recibir a los pescadores. El momento de mayor tensión se produjo cuando el marinero Jacinto Rodríguez sufrió una lipotimia por la tensión del viaje, teniendo que ser atendido por los médicos de la base.

Precedentemente, al llegar a Málaga, los pescadores habían afirmado: "Aquello fue un infierno. Durante 30 minutos nos bombardearon con granadas anticarro, granadas de mano y nos dispararon diversas ráfagas de metralleta". Con estas palabras resumieron ayer los tripulantes de El Junquito, durante la conferencia de prensa ofrecida en Málaga, el ataque sufrido por parte del Frente Polisario. Los seis pescadores brindaron por su liberación en la ciudad andaluza, primera escala en tierra española, informa Pedro Luis Gómez. La tripulación de El Junquito llegó a la base, militar malagueña a las 19.45 horas de ayer, procedente de la localidad argelina de Adrar.

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Sobre la firma

Javier Rivas

Forma parte del equipo de Opinión, tras ser Redactor Jefe de la Unidad de Edición y responsable de Cierre. Ha desarrollado toda su carrera profesional en EL PAÍS, donde ha trabajado en las secciones de Nacional y Mesa de Cierre y en las delegaciones de Andalucía y País Vasco.

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