Reportaje:

Díaz Recasens: "No hay infraestructura para localizar anomalías fetales"

En España no existe la infraestructura necesaria para localizar anomalías fetales, uno de los tres supuestos que reconoce la ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo, según manifiesta Joaquín Díaz Recasens, uno de los especialistas españoles en diagnóstico prenatal más cualificados. Díaz Recasens, miembro del equipo de diagnóstico prenatal del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid denuncia la improvisación del Gobierno, que, en su opinión, "ha aprobado la ley sin solucionar previamente los problemas que impiden desarrollarla".

Como ejemplo, cita el hecho de que la mayor parte de las anomalías fetales no puede observarse hasta el quinto mes de embarazo, cuando, para provocar un aborto sin riesgo, "no es conveniente realizar una aspiración, sino que debe utilizarse la prostaglandina E2 para provocar algo similar a un parto, y casualmente estas sustancias están prohibidas en España debido a su poder abortivo".

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"La mayor parte de las anomalías fetales, hidrocefalia, espina bífida, talasemia y hemofilia son algunos ejemplos, sólo puede apreciarse a partir de la decimonovena semana por medio de la amniocentesis (estudio cromosómico de cultivos de células extraídas del líquido amniótico en la decimoséptima semana). La biopsia corial permite un diagnóstico mucho más precoz, pero es una técnica demasiado reciente que todavía requiere mucha más casuística antes de aplicarla como sistema preferente".

"El número de abortos debidos a anomalías fetales que se pueden producir en España a partir de la despenalización parcial de la interrupción voluntaria del embarazo podría superar los 2.400, según cálculos estadísticos, pero el número de mujeres que podrían solicitar ser sometidas a una prueba diagnóstica es de 40.000, ya que el 11% de los partos que se atienden en España corresponde a mujeres consideradas con alto riesgo de dar a luz un hijo con malformaciones (mayores de 35 años, con antecedentes familiares de anomalías cromosómicas o metabólicas, de enfermedades ligadas al sexo o de hijos previos afectos), y la cobertura de esta demanda no está en absoluto garantizada", indica el ginecólogo madrileño.

El equipo de Díaz Recasens es el único de España en el que se realizan todas las técnicas de diagnóstico prenatal: ecografía, amniocentesis, fetoscopia y biopsia corial. Esta última es muy reciente y únicamente la practican unos seis centros en todo el mundo. Pero incluso las otras dos técnicas, mucho más comunes, deben ser aplicadas por especialistas muy cualificados, y "existen muy pocos".

"El baremo establecido por la sociedad española de ecografía prevé cuatro niveles para los especialistas. El nivel 1 es asistencial, para comprobar si el feto está vivo o cuánto mide, pero no si tiene riñones, por ejemplo. Con el nivel 3, que es el que tengo yo y el que corresponde propiamente al diagnóstico prenatal, sólo existen en España unos 20 especialistas. En cuanto a la amniocentesis, de las 2.400 que se han hecho en España en los últimos 10 años, nuestro equipo ha realizado 1.500". El ginecólogo madrileño explica esta carencia basándose en que la aplicación de estas técnicas es muy reciente, a lo que habría que unir el que "antes de existir el aborto eugenésico nuestra actividad no tenía demasiado sentido, porque lo único que podíamos hacer era confirmar la existencia de anomalías en el feto, pero no aportar ninguna solución a la madre, salvo en el caso de las uropatías obstructivas, que pueden corregirse si se localizan a tiempo".

Díaz Recasens se confiesa "indignado" por la manera como el Gobierno está conduciendo el desarrollo de la ley del aborto. "Mi impresión es que sólo están tomando medidas para garantizar los votos, pero sin tener en cuenta para nada los intereses de las pacientes que quieran abortar ni las necesidades de los médicos que deberán intervenir en el proceso". La indignación del ginecólogo va en aumento cuando recuerda la conversación mantenida hace tiempo con un alto cargo de la Comunidad autónoma de Madrid, quien desechó su propuesta de garantizar la cobertura nacional de diagnóstico prenatal con un presupuesto de tan sólo 25 millones anuales.

El segundo contacto con organismos oficiales lo tuvo hace unos meses, con un subdirector general del Ministerio de Sanidad, con motivo de una beca de investigación solicitada por su equipo, "y de la que no hemos recibido contestación". "En aquella ocasión", recuerda Díaz Recasens, "fui consultado acerca de la infraestructura necesaria y de los recursos humanos y materiales con los que se cuenta actualmente". La conclusión fue que, salvo muy contadas excepciones, el diagnóstico prenatal de anomalías fetales no estaba garantizado en España. Pese a ello, no han tomado ninguna medida para corregir esta carencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de agosto de 1985.

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