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Entrevista:

"La militarizacion del espacio complica las negociaciones de desarme", según Kurt Waldheim

Barcelona
El ex secretario general de la ONU Kurt Waldheim y las autoridades catalanas dieron ayer la bienvenida a los 31 ex jefes de Estado y altos cargos de la política internacional que inauguraron, en el palacio de Pedralbes de Barcelona, la primera reunión de la Junta de Coordinación de Políticas del Consejo Interacción. Adolfo Suarez, ex jefe del Gobierno español, cerró el acto afirmando que "la historia de la humanidad desde 1945 es la de una gran frustración". Kurt Waldheim hizo las siguientes declaraciones a EL PAÍS.

Pregunta. ¿Cómo analiza las actuales negociaciones de reducción de armas nucleares y la eventualidad de un conflicto nuclear?Respuesta. No comparto el entusiasmo provocado por la reanudación de las conversaciones de Ginebra. El único hecho positivo de esta nueva ronda negociadora es que, al menos, conversan. Pero las posiciones de ambas superpotencias no han cambiado y es difícil que cedan. El panorama es sombrío, pero no creo que conduzca a una guerra que implicaría el fin de la humanidad.

P. ¿Cómo valora los efectos de la militarización del espacio?

R. Significa una nueva implicación en la espiral armamentista y, evidentemente, constituye un peligro adicional y una dificultad suplementaria para el desarme. La URSS y varios países occidentales han expresado sus temores ante las investigaciones norteamericanas de un nuevo sistema defensivo espacial. Los EEUU han dicho que sólo se trata de investigaciones. Pero hablamos de armamento, y en el momento en que se construye una nueva arma, ya constituye un peligro. Nunca, en la historia de la humanidad se ha construido un arma que no haya terminado utilizándose.

P. ¿Cómo analiza usted que todas las negociaciones internacionales realmente decisivas, como las de desarme entre las superpotencias, se desarrollen fuera de la ONU?

R. Siempre ha habido dos canales de negociación, uno de ellos multilateral, representado por las Naciones Unidas. Luego, existe la aproximación bilateral, adoptada por las superpotencias, que llevan a término desde hace años conversaciones, desgraciadamente sin grandes resultados. Ésta es la realidad, aunque no estemos de acuerdo.

P. ¿Cree que las Naciones Unidas han perdido la influencia política que tenían en su fundación?

R. Las Naciones Unidas nunca han tenido poder político. La Carta de las Naciones Unidas estable ce que son los grandes quienes tienen que ponerse de acuerdo. Los padres fundadores de la ONU pensaban que los grandes serían capaces de reunirse para resolver los conflictos en cualquier parte, pero cuando aún no estaba seca la tinta de la Carta de las Naciones Unidas comenzó la 'guerra fría'.

P. ¿Qué piensa de las acusaciones de que la ONU está bajo el control del Tercer Mundo?

R. Al principio, después de su fundación, cuando sólo tenía 51 miembros, la ONU era una organización enteramente pro-occidental. Ahora, la cantidad de los países miembros se ha triplicado, hasta alcanzar los 158 miembros. Las Naciones Unidas no están bajo el control del Tercer Mundo; una cosa es que los países del Tercer Mundo sean mayoría, pero esto no supone unanimidad en su voto.

P. ¿Cree que hay una campaña para minimizar el papel de la ONU, por ejemplo, en la retirada norteamericana de la UNESCO?

R. No, no creo que pueda hablarse de campaña. Lo que sí pienso es que existe una enorme y creciente falta de interés por parte de los países occidentales, y sobre todo de los EEUU. Por supuesto, lo lamento, y espero que la medida del Gobierno estadounidense no sea seguida de otras semejantes en otros organismos de la ONU. Gran Bretaña ya ha advertido de su posible retirada en el plazo de un año. Espero que eso no suceda, porque el vacío sería dificil de llenar, aunque la UNESCO ya prepara nuevas vías de financiación.

P. Las dos comunidades chipriotas han llegado a un acuerdo para el establecimiento de una república federal. ¿Cree Vd. en un próximo final del conflicto?

R. He presidido seis reuniones, en Viena y Nueva York, entre las dos comunidades chipriotas. Las pasiones que rodean el conflicto son tan intensas que las posibilidades de llegar a un compromiso son reducidas. Yo no puedo ser optimista. Sólo espero que esta sea la base para futuras soluciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 1985

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