Julio Caro Baroja renuncia definitivamente a ser académico

El etnólogo considera un desaire el rechazo de su candidatura por la Real Academia

El etnólogo Julio Caro Baroja ha declarado que no piensa dejar que vuelvan a presentar su candidatura a la Real Academia Española, "porque no me interesa la Real Academia, ni ser académico. Considero el resultado de la votación de anteayer como un desaire. Mi candidatura fue un acto de amabilidad y de atención de unos buenos amigos y maestros, como Rafael Lapesa, Manuel Alvar y Martín de Riquer, que me comentaron que era posible, que era factible mi nombramiento". Por su parte, José Luis Castillo Puche opina de su "ex contrincante" que es "un académico nato y yo un aspirante".

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Caro Baroja ha declarado que "aun en el caso hipotético de que quisieran volver a presentarme en la Real Academia Española, yo lo impediría porque no me da la gana. Además, ya no podría estar a gusto en la Academia".Por lo que ha dado en denominar una "extraña tendencia a la dimisión", Caro Baroja ha renunciado a varios cargos, como el de consejero del Ministerio de Cultura en una etapa anterior o el de miembro del Consejo de Administración de la Radiotelevisión Vasca, porque "la televisión en el País Vasco y en toda España es un instrumento por el que los políticos tratan de poner la sociedad a su servicio en lugar de ponerse ellos al servicio de los ciudadanos".

Antes de su fallido nombramiento, el historiador pensaba que su puesto en la academia iba a servir para algo: "La Real Academia es, aparte de un cuerpo honorífico, un cuerpo técnico. Está haciendo un trabajo estupendo con el diccionario histórico del español y un trabajo de investigación filológica muy importante, aunque no resulte muy popular. Yo estoy dispuesto, sobre todo, a aportar mi labor técnica a ese diccionario histórico". Sin embargo, visto el resultado -en la tercera y última votación, José Luis Castillo Puche obtuvo 13 votos, uno menos de los necesarios para ser elegido, y Caro Baroja recibió 11-, el etnólogo piensa que éste "no es más que un pequeño desaire, porque a veces les gusta hacer desaires. Debe ser por el carácter de esos señores".

Julio Caro Baroja, etnólogo e historiador, se ha distinguido fundamentalmente por su trabajo de investigación sobre el pueblo vasco. Autor de unos 40 volúmenes, sus ensayos le valieron el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales por su "constante y rigurosa labor investigadora consagrada a la antropología social y cultural de los pueblos de España y determinados grupos sociales". Este mismo año ha sido galardonado con la Medalla de Oro de Bellas Artes. Ahora, tras su jubilación de la universidad del País Vasco, está trabajando en su libro Historia del pensamiento antropológico, recopilación de sus clases en la universidad y en el Consejo Español de Investigaciones Científicas. "Voy a seguir trabajando en mi casa, como siempre he hecho. En realidad, eso es lo que me va".

Caro Baroja nació en Madrid el 13 de noviembre de 1914. Doctor en Historia Antigua por la universidad de Madrid, es miembro de la Academia de la Lengua Vasca, de la de Buenas Letras de Barcelona, de la Hispanic Society of America, del Instituto Arqueológico Alemán y, desde hace 23 años, de la Real Academia de la Historia. Fue director del Museo del Pueblo Español de Madrid y catedrático de Antropología Filosófica en la universidad del País Vasco, puesto docente que ha abandonado hace tres semanas.

Ha escrito un libro de memorias, Los Baroja, y muchas obras de ensayo, como El laberinto vasco, Algunos mitos españoles, Los pueblos del norte de la península, Los judíos en la España moderna y contemporánea, La vida rural en Vera del Bidasoa, Las brujas y su mundo, Vidas mágicas e Inquisición, Las formas complejas de la vida religiosa, Los vascos, Razas, pueblos y linajes y La casa de Navarra.

Por su parte, el escritor José Luis Castillo Puche, que se presentaba por tercera vez a un sillón de la academia, ha declarado que "cuando supe la candidatura de Caro Baroja pensé que debería re tirarme porque era una osadía competir con él. Pero quienes presentaron mi candidatura -Carmen Conde, Gonzalo Torrente Ballester y Emilio Lorenzo- opinaron que debía continuar".

Castillo Puche está "apenado por la situación creada. Lo siento por mí, que me considero un aspirante a académico, y por Caro Baroja, al que considero un académico nato. Lo que pasa es que, según oí, esa plaza de académico rondaba sobre el mundo narrador".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de diciembre de 1984.

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