El solitatio de 'Itzea'

Caro Bároja nació hace 70 años en Madrid, pero su vida y su obra están desde siempre vinculadas a la localidad navarra de Vera de Bidasoa, y, más en concreto, a su casa familiar, Itzea. En Vera de Bidasoa se le conoce como el solitario de Itzea, aunque esta soledad es muy especial, puesto que recibe muy hospitalariamente a cuantas personas se acercan allí. Él enseña el viejo caserón lleno de tantos recuerdos familiares, y sobre todo de sus tíos, Pío, el escritor, y Ricardo, el pintor.

Una casa que fue, sin duda, la mejor escuela durante su niñez. En ella conoció a muchos de los intelectuales y artistas de la época, especialmente a los escritores de la generación del 98. Itzea suponía un alto en el camino para todos ellos. Pero además esta casa -en la que Julio Caro Baroja se recluye a menudo a escribir, y cuando está cansado, a pintar, "porque", según dice, "la luz del Bidasoa es muy especial" es para él "la madre", algo así como la casa materna, aunque no nació en ella. Su piso de Madrid lo considera, según sus amigos, como su "mujer".

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Itzea es para él su núcleo familiar. Allí se reúne la familia para pasar la Navidad, y el propio antropólogo monta y pinta el belén para sus sobrinos y lo coloca, como todos los años, en el zaguán de la casa. Itzea es también el escenario más importante de su trabajo intelectual, ya que en este viejo caserón, adquirido por su tío Pío Baroja en la década de los años veinte, se encuentra la biblioteca de éste y la suya propia, estimada en unos 40.000 volúmenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de diciembre de 1984.

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