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Las mujeres encarceladas sufren torturas específicas en decenas de naciones, según Amnistía Internacional

Amnistía Internacional, organización que se dedica a defender a los detenidos por motivos políticos, centra este año su Semana del Preso de Conciencia en el tema de la mujer encarcelada. Entre las conclusiones recogidas en un resumen informativo realizado por Amnistía, la organización afirma que los malos tratos a las prisioneras se dan en Mecenas de países gobernados por distintos regímenes" y que la mujer encarcelada, además de a la tortura, se enfrenta también "a violaciones, abusos sexuales, y atentados contra sus derechos humanos que no se dan en el caso de los hombres".

El material recogido por Amnistía Internacional lleva a la organización a afirmar en su informe que "las intimidaciones, los encarcelamientos y detenciones Ilegales, los secuestros y desapariciones, y la tortura caen con igual fuerza sobre las mujeres que sobre los hombres". Pero, además, "por el hecho de ser mujer, están expuestas a una explotación y a unos abusos especiales, al ser sometidas a abusos sexuales como una forma más de tortura y a otros tipos de violaciones de sus derechos".Así, Amnistía ha recogido casos de violaciones de presas en las cárceles de Bolivia, Chile, Etiopía, Indonesia, Namibia, Somalia, Uganda y Zaire. Asimismo, el informe apunta la práctica de otros tipos de abusos sexuales en Colombia, Filipinas, Honduras, El Salvador y Tanzania.

Entre las variaciones impuestas por la propia legislación de algunos países con respecto a las mujeres, se detalla la muerte por lapidación de "mujeres adúlteras" en los Emiratos Árabes Unidos. "Muchas mujeres están embarazadas en el momento de su detención y tienen el parto en la prisión, en donde posteriormente les quitan a sus hijos para enviarlos a un lugar desconocido, como ha sucedido en varios países africanos, asiáticos y latinoamericanos", añaden.

Destaca también este informe de la organización de defensa de los derechos humanos los casos de mujeres encarceladas sin haber participado en ningún tipo de oposición política, únicamente por su relación familiar "con hombres considerados enemigos del Gobierno, como en el caso de Saida Botan Elmi en Somalia". "Otras veces", asegura Amnistía, "esta relacíón familiar ha conducido a mujeres a la actividad política a partir de la desaparición de sus hijos, siendo la situación más conocida, aunque no la única, la de las madres de la plaza de Mayo de Argentina".

Refiriéndose a las variantes de tortura de mujeres encarceladas, se señala que, en ocasiones, "los hijos de presas son utilizados para obligar a confesar a sus madres, como sucede actualmente en la cárcel de Evin, en Irán".

Decenas de países

Las mujeres que han sido o están siendo objeto de violaciones de sus derechos son de todas las edades y niveles sociales, aunque profesionalmente abundan las sindicalistas, campesinas, periodistas, médicos y abogados. Sobre la extensión de la represión sufrida por las mujeres, Amnistía asegura que se dan casos de tortura en "decenas de países gobernados por muy distintos regímenes".Entre ellos, se recuerda el asesinato, en 1983, en El Salvador, de Marianela García, presidenta de la comisión de derechos humanos. Junto a su caso, el informe de Amnistía recoge casos de mujeres encarceladas o desaparecidas en Bolivia, Chile, Colombia, Uruguay, Paraguay y Honduras.

Cita también el informe el caso de Lu Hsiu Lien, líder feminista condenada a 12 años de prisión en Taiwan, a la que se le prohibió utilizar en sus escritos los términos "paz" y "derechos humanos". Situaciones semejantes han ocurrido en Afganistán, Filipinas, Indonesia o Pakistán.

En África, el estudio cita el caso de Kongit Kebede, dirigente de la Organización de Mujeres Etíopes, detenida en 1977, que desapareció de la cárcel en 1979. Además de Etiopía, figuran casos de mujeres presas de conciencia en Namibia, Somalia, Uganda, Zaire, Tanzania y Marruecos. Amnistía ha recibido también denuncias de vejaciones contra los derechos humanos de mujeres en la Union Soviética, como la condena a trabajos forzados de Tatyana Velikanova, de quien Andrei Sajarov afirmó "siempre se ha comprometido con la suerte de cientos de víctimas de la injusticia".

Ataques indiscriminados

Por último, el informe de la organización asegura que "no siempre las agresiones están dirigidas contra individuos concretos, ya que en muchas ocasiones son ataques indiscriminados contra este sector de la población".Así, en la relación de las violaciones de los derechos humanos, se incluyen "las matanzas de mujeres y niños en los campamentos de refugiados palestinos de Sabrá y Chatilla, y los malos tratos aplicados masivamente en las cárceles a las prisioneras, como en el caso de las prisiones de Zendane-Zanan, en Irán, o Punta de Rieles, en Uruguay".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de octubre de 1984

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