El ejemplo de 'El manuscrito encontrado en Zaragoza'
España e Italia han tenido una suerte paralela en la temática literaria internacional, situación que se mantiene en el género fantástico, según ha asegurado el escritor Italo Calvino en los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que estos días se celebran en Sevilla.Calvino considera que uno de los primeros y más sugestivos ejemplos de lo fantástico romantico lo constituye El manuscrito encontrado en Zaragoza, obra escrita en francés, en 1805, por el conde polaco Jan Potocki. "Este libro ofrece -siguió el autor de Si una noche de invierno un viajero- el más completo repertorio de los convencionalismos literarios que representan a España como el país del exotismo misterioso y aventurero". Las apariciones y situaciones que ocurren en esta obra han alimentado multitud de obras escritas posteriormente.
A la hora de referirse a los maestros del género, Calvino citó Kafka, "al que nunca acabaré de investigar y meditar", Borges, "que me abre un mundo fantástico, de una perfecta trasparencia en el que me parece haber vivido desde siempre pero que incesantemente me sorprende" o Samuel Beckett, "que representa una experiencia límite del mundo después del mundo".
Calvino terminó con una mención especial para Pinocho, de Carlo Collodi. "Se trata de uno de los libros más famosos de la literatura italiana, un libro famoso en todo el mundo. Quizás sea la obra que más haya influido en mi mundo imaginario y en mi estilo porque es el primer libro que he leído. Es más, es un libro que ya conocía capítulo por capítulo antes de aprender a leer". "En Pinocho toda presencia adquiere tal fuerza visual que resulta imposible olvidarla", terminó diciendo el autor de Tiempo cero.


























































