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Albares defiende en Puerto Rico el reconocimiento del español como lengua propia de EE UU

El ministro promete apoyar a quienes reivindican lo hispano como parte de la identidad estadounidense

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, saluda a la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, en La Fortaleza, sede del ejecutivo de la isla en San Juan. Thais Llorca (EFE)

La defensa del español se ha convertido en un asunto político en Estados Unidos. Sobre todo en Puerto Rico, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, cargase contra Bad Bunny, el más internacional de los puertorriqueños, por su actuación en la pasada edición de la Super Bowl. Además de tachar su espectáculo de “absolutamente terrible” y considerarlo “una afrenta a los valores de Estados Unidos”, Trump añadió: “Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo”.

Por primera vez, el artista invitado a la final de futbol americano, el mayor espectáculo televisivo de EE UU, cantó exclusivamente en español. También por vez primera, un disco íntegramente en español de Bad Bunny se ha llevado en 2026 el premio Grammy al mejor del año.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha citado al trapero puertorriqueño y a la española Rosalía como símbolos del auge global del español en la conferencia que ha dado este lunes en la Universidad Interamericana de San Juan (Puerto Rico). Aunque ha sido cuidadoso para evitar cualquier roce con la Casa Blanca —Puerto Rico es un Estado asociado de EE UU, cuya política exterior se dirige desde Washington— ha prometido apoyar a los “agentes políticos que abogan por el reconocimiento del español como una de las lenguas propias originarias de Estados Unidos” y por “reforzar las acciones de diplomacia pública y cultural que presentan lo hispano como uno de los elementos constituyentes fundamentales de la identidad estadounidense desde el propio nacimiento del país”. El ministro ha recordado que en Estados Unidos viven 68 millones de hispanos, que suponen el 20% de la población total, y que se trata del segundo país del mundo, tras México, con mayor número de hispanohablantes.

Trump no se ha mostrado demasiado receptivo a reconocer la lengua de Cervantes. Al contrario, una de sus primeras decisiones tras volver a la Casa Blanca fue eliminar la versión en español de su web y en 2025 firmó una orden ejecutiva que designaba el inglés como idioma oficial del país. Este año se cumple el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, pero el deterioro de las relaciones entre los dos gobiernos, agudizado por la negativa española a prestar apoyo al ataque de Trump y Netanyahu contra Irán, ha llevado a aparcar la visita de los Reyes que se barajó con motivo de esta efeméride. Preguntado por el papel de España en la conmemoración de la independencia –la primera ciudad fundada en el actual territorio de EE UU fue San Agustín, en Florida, por la Corona española--, Albares se ha limitado a subrayar que la Embajada española se ha puesto a disposición del Departamento de Estado, pero es a la autoridades estadounidenses a quienes corresponde decidir el programa de actos.

En Puerto Rico, Albares no ha escuchado las críticas que prodiga Trump al Gobierno de Pedro Sánchez, sino elogios del decano de la Facultad de Derecho, Julio Fontanet, quien en su presentación del ministro ante los estudiantes ha puesto al Gobierno español como “ejemplo de valentía” por su postura ante el genocidio palestino. Albares ha agradecido sus palabras, pero diplomáticamente ha preferido no abundar en ello y se ha limitado a destacar que el español es una lengua de paz y entendimiento en tiempos de conflicto y turbulencia. Sí ha alabado la resistencia de Puerto Rico en su defensa del español frente a la hegemonía del inglés —reconocida en 1991 con el premio Cervantes— , ha recordado que en el 95% de sus hogares se habla español y que la puertorriqueña es la segunda comunidad latina más numerosa en EE UU tras la mexicana. La relación de España con Puerto Rico, ha subrayado, “ofrece un vínculo privilegiado con Estados Unidos”.

Albares se ha reunido con la gobernadora de la isla, Jenniffer González Colón, y con el comisionado residente, Pablo José Hernández, que la representa en el Congreso de EE UU, con voz pero sin voto. En sus conversaciones ha abordado, entre otros asuntos, la participación de Puerto Rico como “país socio principal” en la edición del año próximo de Fitur, así como el incremento de sus conexiones aéreas con España y el fomento de las inversiones. Antes de volar hacia Republica Dominicana, segunda etapa de una gira que concluye el miércoles en México, el jefe de la diplomacia española ha inaugurado un foro empresarial en San Juan.

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