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El ocaso de la guerrilla argentina

Algunos documentos

La primera escisión importante de la dirección montonera en el exilio se produjo en junio de 1979, cuando un grupo de la conducción, del que formaban parte Rodolfo Galimberti y el notable poeta Juan Gelman, da a conocer un documento, en el que se señala: "El triunfalismo, que aparece entonces como una forma de la propaganda interna para cubrir los errores de conducción, se fue transformando paulatinamente en la única respuesta al retroceso que sufría la organización ante el acoso de la dictadura ( ... ) En fin, cuando a este empecinamiento se lo mantenía en el país, resultaba al menos heroico. Cuando se lo mantiene desde una prudencial distancia del teatro de los acontecimientos merece otro juicio".Poco después, en abril de 1980, un sector, liderado por los periodistas Miguel Bonasso, Ernesto Jauretche y Daniel Vaca Narvaja, se separa en estos términos: "En el peronismo montonero han coexistido permanentemente dos tendencias: una que hizo hincapié en el desarrollo de la política de masas y otra que sobrevaloró la importancia de la lucha armada en la acumulación del poder popular. La coexistencia de ambas tendencias nunca terminó de sintetizarse, y fue aquella última, la militarista, la que mantuvo su preeminencia en el manejo del aparato y en la conducción de la política, con graves consecuencias para nuestro desarrollo. La total ausencia de instancias democráticas para la elaboración y síntesis en común de nuestra práctica revolucionaria impidió su superación a través de la crítica y la autocrítica realizada por el conjunto de los militantes, cuyos cuestionamientos individuales fueron silenciados por el aparato".

La conducción nacional, reducida a tres personas, seguía, en tanto, ajena a la realidad. En 1979 ordenó la "contraofensiva" trágica. En noviembre de 1981 lanzó sus Bases para la alianza constituyente de la Nueva Argentina, en las que proponía un pacto con partidos políticos, organizaciones gremiales, Iglesia y sectores de las fuerzas armadas. En julio de 1983 publica un documento titulado La responsabilidad de todos. Insiste en ignorar sus errores y justifica la lucha armada, pero asegura que "el Movimiento Peronista Montonero (MPM) actuará procurando que el próximo Gobierno constitucional inicie y concluya su período gubernativo pacíficamente".

En diciembre, los ex gobernadores peronistas Oscar Bidegáin y Ricardo Obregón Cano anuncian la disolución del MPM, pero intentan recrear el Partido Peronista Auténtico, cara legal de los Montoneros en 1975. Señalan además que las elecciones se concretaron con nuestra proscripción". En una carta abierta dirigida a Raúl Alfonsín, firmada por Firmenich y el resto de la conducción, le aseguran que Montoneros ejercerá, frente a su "Gobierno, una oposición democrática constructiva que implique el apoyo a toda medida de Gobierno que favorezca a los sectores populares".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de agosto de 1984