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Crítica:ÓPERA

Un 'Otello' para el verano de la villa

Mucho público acudió al Cuartel del Conde Duque para asistir a la primera representación operística del Verano de la Villa, si bien no hubo el lleno ni las apreturas del año pasado. Probablemente para el gran público Otello tiene menos gancho que esa trilogía verdiana de la cual se presentó Rigoletto en la temporada anterior, y que en esta será completada con las próximas representaciones de Traviata y Trovador.A la vista de los resultados, habría que dar la razón al público, pues las óperas que se sustentan en una sucesión de arias de corte melódico sobrellevan más fácilmente la precariedad de estos montajes. A sus 74 años, Verdi rompió con los viejos moldes y construyó con Otello una obra prodigiosa de teatro musical. Voces solistas, coro, orquesta y escena constituyen un todo unitario, a la vez que se requiere elevado virtuosismo para cada elemento. Así las cosas, si el conjunto no da en todo momento la talla dramática y musical, la representación camina a saltos y acaba por no prender.

Otelo

Ópera en cuatro actos.Libro de Boito y música de Verdi. Giuseppe Venditelli, Rita Lantieri, Antonio Lagar, Juan Porras, Julio Catania, Mansa Mora, A urelio Rodríguez, José Luis Sánchez y Rodolfo Salinas. Coro Eco de La Coruña. Orquesta Sinfónica. Escenografía: Martínez Grande. Director de escena: Andrés Novo. Director musical: Luis Izquierdo. Cuartel del Conde Duque. 10 de julio de 1984.

El resultado fue lo bueno que podía ser con unos elementos objetivamente insuficientes: posibilidades escénicas y luminotécnicas modestas, una orquesta irregular, un coro tan esforzado como superado por las dificultades del primer acto, problemas acústicos insalvables que -imagino- dificultan seriamente la conexión entre los cantantes y la orquesta, y a todo esto, solamente cinco ensayos para una opera que bien puede considerarse entre las más dificiles de montar de todo el repertorio.

En cuanto a las voces, también precariedad. Del trío protagonista lo mejor estuvo en la Desdémona de Rita Lantieri, mientras que los arduos problemas vocales y dramáticos de los papeles de Otello y Yago se evidenciaban muy a menudo.

Luis Izquierdo, que tiene próximos compromisos en América, ha disfrutado de los honores de la inauguración, pero ha sufrido los rigores de toda misión imposible. Traviata y Trovador parecen más acordes con las condiciones de la Compañía de Ópera Villa de Madrid y las del propio marco. La m¡nitemporada de ópera que organiza la Concejalía de Cultura del ayuntamiento madrileño puede ir a más, y conste que esta sesión ya fue muy aplaudida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de julio de 1984