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Reportaje:La contaminación de las costas españolas

Mejoría en las playas del Mediterráneo

De 1983 a 1984 han desaparecido ocho 'puntos negros', según un informe del MOPU

El Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) ha actualizado el inventario de zonas más contaminadas del litoral español de 1982, aunque ceñido exclusivamente a la costa mediterránea. El informe revela la desaparición de ocho puntos negros como Palma de Mallorca, Alicante, Castellón o Ibiza; una relativa mejoría en el tramo comprendido entre Mataró y la desembocadura del Llobregat y entre Meliana y el sur de la Albufera valenciana, y, finalmente, la persistencia de un alto nivel de contaminación en puntos como Blanes, Tarragona, Motril, Salobreña o Málaga. Las playas del Atlántico, sometidas a fuertes corrientes, registran ese mismo proceso.

El informe realizado por la Dirección General del Medio Ambiente del MOPU se ha centrado este año, por escaseces presupuestarias, exclusivamente sobre los 2.580 kilómetros de costa peninsular e insular que -sin contar Ceuta y Melilla- componen el litoral mediterráneo español. No se ha analizado la calidad bacteriológica de las aguas ni de las arenas, sino que se han inventariado 1.048 puntos de vertidos residuales, a fin de detectar los focos contaminantes. Los tramos costeros mediterráneos a los que no se hace referencia, según el MOPU, se sobreentiende que están excluidos de las zonas más contaminadas.El litoral mediterráneo español alberga una población de siete millones de personas, que generan 547 millones de metros cúbicos de aguas residuales domésticas al año. El volumen de aguas residuales vertidas por las industrias ribereñas asciende a 200 millones de metros cúbicos anuales, carga contaminante similar a la que produciría una población de 15 millones. Los ríos son uno de los factores más importantes de la degradación del litoral, cuyo aporte de sólidos en suspensión suele triplicar el de los vertidos domésticos e industriales. El MOPU invertirá este año más de 550 millones de pesetas en limpieza de playas e instalación de papeleras.

Cataluña. Los 35 kilómetros de costa comprendidos entre Mataró y la desembocadura del Llobregat, según el anterior inventario del MOPU, constituían, uno de los tramos más contaminados de todo el litoral español. Esta situación ha empezado a remitir merced a la serie de obras de infraestructura sanitaria acometidas, alguna de ellas no concluidas.

Mataró, con la construcción de un colector que conduce sus aguas residuales a través de un emisario submarino, ha eliminado todos sus vertidos directos al mar. La situación de Premià de Mar es una de las peores del Maresme, ya que soporta los efectos de ocho vertidos directos al mar y un emisario roto a 50 metros de la playa. Algunos de estos vertidos son industriales -tintes- y su presencia es apreciable a simple vista.

La localidad de Montgat presenta un litoral muy deteriorado, situación que remitirá con un futuro colector. Badalona aún no ha conseguido eliminar los 16 vertidos urbanos y 27 industriales que todavía afluyen directamente a su playa, lo que corregirá la próxima entrada en funcionamiento de un colector que llevará sus aguas a una depuradora cercana. Sant Adrià de Besós aún no ha controlado sus notables vertidos industriales. El municipio de Barcelona proyecta ampliar su estación depuradora del Besós para hacer frentea los ingentes vertidos de su casco urbano y los populosos munícipios de su área metropolitana.

Basta para dar idea de la imperiosa necesidad de tales obras recordar que la población costera de este tramo supera los 2.600.000 habitantes, que generan unos 266 millones de metros cúbicos de aguas residuales cada año. Hay que recordar la presencia en este tramo de 1.000 industrias potencialmente contaminantes.

Por el contrario, no se ha apreciado mejoría alguna en el municipio turístico de Blanes (Gerona). Si bien depura sus aguas residuales, la presencia de una fábrica textil -SAFA- con un vertido de más de 10.000 metros cúbicos al día se traduce en un lamentable estado de su costa.

Tampoco ha mejorado la zona litoral en torno a Tarragona capital, que vierte 10,9 millones de metros cúbicos de aguas residuales al año. No en vano Tarragona es el centro petroquímico más importante de España y sufre la presencia de 34 industrias potencialmente contaminantes. El delta del Ebro sigue sufriendo una mediana contaminación, básicamente originada por abonos y pesticidas utilizados por los agricultores de la zona.

Baleares. Las aguas de la bahía de Palma de Mallorca, antes uno de los puntos más contaminados del litoral -fruto de los vertidos salvajes-, han experimentado una franca mejoría. La ciudad de Palma depura todas sus aguas, ha construido tres emisarios submarinos y cuenta con una depuradora adicional para su masiva población estacional.

En Ibiza, la capital ha construido también un emisario submarino, y en San Antonio Abad se ha construido una depuradora que trata el 70% de sus aguas, lo que sitúa el nivel de contaminación de las aguas costeras de ambos municipios a un nivel sensiblemente inferior al del año precedente.

En el puerto de Mahón se apreciarán en breve los benéficos efectos de la construcción de un emisario submarino y el plan de saneamiento del puerto. Estas obras paliarán la situación que hasta ahora ha padecido, de bajísimo nivel de oxígeno de sus aguas y vertidos sin tratamiento, lo que convertía el lugar en uno de los tradicionales puntos negros.

Comunidad Valenciana. En esta región se ha producido una notable mejoría en algunos de sus municipios con mayor afluencia turística. Es el caso de Benidorm -cuyos 25.000 habitantes se convierten en 150.000 en verano-, que ha construido una estación depuradora que cubre el 100% de las aguas -generadas por el municipio y las de Finestrat y Alfat del Pí. Gandía, otro punto negro del anterior inventario del MOPU, ya ha resuelto la contaminación con la entrada en funcionamiento de un emisario y una depuradora.

También ha desaparecido el problema de contaminación que gravitaba sobre las aguas de Castellón, que ha construido una depuradora de oxidación total y digestión de fangos que trata el 90% de los vertidos de origen urbano, En Sagunto, el cierre de los altos hornos y la acería ha eliminado el foco de contaminación industrial, y la proveniente de la población se ha corregido sustancialmente con una depuradora.

La situación también ha mejorado notablemente en las playas del municipio de Alicante, como son El Postiguet, San Juan y la Albufereta, en las que se han construido sendos emisarios submarinos al tiempo que se ha construido una estación depuradora para las aguas de la capital. La mejoría es menos espectacular en el tramo comprendido entre Meliana y la albufera de Valencia, con una población a lo largo de sus 35 kilómetros superior al millón de personas, que generan 105 millones de metros cúbicos de agua residual sin contar los pesticidas y abonos agrícolas, usados profusamente en la zona.

La capital valenciana ha construido una depuradora que ha mejorado notablemente la desembocadura del nuevo cauce del Turia. Ha disminuido la contaminación de la playa de Malvarrosa gracias al emisario submarino construido en la acequia de Vera. Puntos negros que persisten son la albufera de Valencia y el municipio de Denia, que vierte directamente todas sus aguas residuales y tiene vertidos incontrolados a través de acequias, aunque están en marcha obras para construir un colector en el norte de la playa.

Murcia. Las perspectivas son halagüeñas en Cartagena, donde se construye una estación para tratamiento de aguas de origen industrial. Entretanto, siguen tiñendo sin trabas sus aguas cuatro empresas locales de gran envergadura: Española del Zinc, Explosivos Río Tinto, Fundiciones del Plomo y Empresa Nacional Bazán, por no mencionar los vertidos en la zona de la refinería de Escombreras, una industria de fertilizantes y una central térmica. Peor es aún la situación de La Unión, donde no hay solución a corto plazo para los 10.000 metros cúbicos diarios de fangos que emite una empresa de zinc y plomo, vertidos que han rellenado el 80% de la bahía y se extienden desde el cabo de Palos a Cartagena.

Andalucía. Del litoral mediterráneo andaluz el informe del MOPU no destaca mejoría alguna en ninguno de sus focos de contaminación tradicionales. Así, en la localidad granadina de Motril las aguas residuales se vierten directamente al mar sin previa depuración, a pesar del considerable volumen de vertidos industriales (papelera, refinería de aceites y azucarera), lo que la convierte en uno de los puntos de más alta contaminación del litoral.

Otro tanto ocurre en el próximo municipio de Salobreña, cuya población e industrias locales -cuatro azucareras y una destilería de ron- no depuran sus vertidos y contaminan seriamente sus concurridas aguas. La situación no es más alentadora en el término municipal de Málaga, que comprende desde Torremolinos hasta el Palo, ya que emite sin depurar sus aguas residuales, cóctel aderezado por los vertidos de una fábrica de amoniacos, dos cerveceras y una azucarera.

Sombría es también la situación de la bahía de Algeciras, donde se vierten sin depurar los desechos de las varias industrias asentadas en la zona: refinería de petróleo, industria química, central térmica, papelera, conservas....

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de julio de 1984