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La contaminación de las costas españolas

El Atlántico no traga los vertidos

Las costas que baña el Atlántico sufren un impacto frenado de los vertidos, en virtud de las fuertes corrientes que impulsan la dispersión de los contaminantes depositados en sus aguas. Ello no las libra de padecerlos, ni siquiera de congregar en su ámbito las industrias más sucias del pais.La atribución a las comunidades autónomas de las competencias sanitarias y de ordenación territorial entorpece la compilación uniforme de unos datos de interés para los veraneantes que eligen las playas como objetivo de veraneo. A este escollo hay que añadir el dispar estadio en que unas y otras sitúan la tabulación de la información disponible en el momento actual.

Así, la Junta de Canarias, que ya tiene controladas las playas más tumultuosas de las islas mayores, está en proceso de concluir planes con las instituciones de las islas menores para dotarlas de medios técnicos propios con los que puedan efectuar revisiones y análisis periódicos de sus aguas costeras. Desde la Junta, directamente, se analizan semanalmente las playas de Gran Canaria y Tenerife. Todas se encuentran en perfecto estado, a excepción de dos pequeñas caletas situadas en el noroeste de la isla de Gran Canaria: las denominadas Martorell y Caleta de Arriba. Ambas están afectadaspor el común denominador de los contaminantes -residuos urbanos-, que en ningún caso son peligrosos, aunque se recomienda evitar su contacto.

Arribados ya a la Península, las costas de Huelva y Cádiz no presentan incidencias ajenas a las apuntadas para el resto del país. Su estado se encuentra detallado en una publicación específica que ha editado la Consejería de Salud, titulada La calidad sanitaria y ambiental de las playas andaluzas.

Aguas al norte se tropieza con 20 playas en estado deficiente: 10 en La Coruña, 7 en Pontevedra y 3 en Lugo. Esta calificación procede de los análisis efectuados hace tres meses a 149 playas gallegas por la Dirección General de Salud Pública. Esta dirección no ha facilitado las localidades damnificadas, aunque de la mayoría de ellas se sospecha que se encuentran muy próximas a urbes como La Coruña, Ferrol y Vigo o acogen en su seno a colectores de residuos. La Junta efectúa análisis quincenales sobre ocho parámetros y aconseja en ese caso tomarse baños a una distancia no inferior a los 75 metros de los nombrados colectores.

Entrados en el Cantábrico y sobre las 159 playas que jalonan la costa asturiana, sólo las de Bañobes (en Gozo), Santa María de Mar (Castrelló), La Palombina (Celorio), La Franca (Ribadevea) y La Isla (en Colunga) presentan contaminación residual sobre la que hay que tomar precauciones. Las de Laredo y Suances, en Santander, se encuentran en la misma situación, que empeora hasta ser peligrosa al final del recorrido en Las Arenas (Guecho), La Arena (Muskiz), ría de Deva, Gros y la ría de Pasajes. En Ereaga, Arrigunaga, San Antonio (Mundaca), Laida Idaga, Ea y Ondárroa, también en Euskadi, se admiten los baños siempre que uno se duche después.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de julio de 1984