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TRIBUNALES

La Audiencia de San Sebastián condena a seis meses de cárcel a un guardia civil por torturas

La Audiencia Provincial de San Sebastián ha condenado al guardia civil Miguel Pollán Pérez, como responsable de un delito de torturas, a seis meses de arresto mayor, 100.000 pesetas de multa, seis años y un día de inhabilitación especial y dos millones de pesetas de indemnización a la víctima, el joven de 21 años Juan José Cazalis Irure. La sentencia declara probado que, durante un interrogatorio, Pollán "dió un fuerte golpe con el cañón del fusil en los órganos genitales" de Cazalis, seguido de nuevos golpes en los testículos y el pene, que le produjeron lesiones de las que tardó en curar 88 días.

Los hechos enjuiciados se produjeron el 13 de julio de 1980 cuando, a las cuatro de la tarde, Juan José Cazalis se dirigía desde su domicilio, en las afueras de Zarauz, hacia el casco urbano de la ciudad, por la carretera general, y fue detenido por una patrulla de la Guardia Civil. La acción policial estuvo motivada en la sospecha de que el joven Cazalis estaba relacionado con un comando de ETA que tres horas antes había provocado un enfrentamiento armado en el que murieron dos guardias civiles y dos etarras.Cazalis manifestó que vivía en las cercanías, pero al no llevar consigo su documento de identidad, los guardias le trasladaron en un vehículo policial al monte de Orio, donde procedieron a interrogarle. Ante las negativas del joven, que insistió en que se dirigía a Zarauz a ver a su novia y que no tenía relación alguna con bandas armadas, "el guardia civil Miguel Pollán", relata la sentencia, "le dijo que si no confesaba quienes eran sus amigos y donde tenían sus armas, le iba a capar. Cazalis continuó en silencio, por lo que el acusado le obligó a abrir las piernas y le dió un fuerte golpe con el cañón del fusil en los órganos genitales, reaccionando el joven encogiéndose y diciendo en voz baja Txakurra" (perro en euskera).

Golpes en pene y testículos

Siempre según la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Cándido Conde-Pumpido Tourón, Pollán continuó dando golpes a Cazalis "con el cañón en ambos testículos, en el pene y en la zona inguinal y periumbilical, hasta que comenzó a sangrar, causándole unas lesiones que, según el informe médico, consistieron en herida inciso contusa en la base del pene, hematoma testicular bilateral, hematoma dorsal de pene, hematoma en la zona inguinal derecha e izquierda y erosiones y hematomas en la zona periumbilical".Trasladado a la comandancia de la Guardia Civil de San Sebastián, Cazalis fue nuevamente interrogado, "sin que fuese objeto de malos tratos", hasta que, ante la gravedad de sus estado, fue trasladado a un centro sanitario. Cazalis, joven sin relación con bandas armadas, de carácter tímido y retraido y gran aficionado al ajedrez, ha tenido que abandonar los estudios de náutica que cursaba, ha sido sometido a tratamiento psíquico y, según un dictamen pericial que recoge la sentencia, su personalidad ha quedado "definitivamente deteriorada". El tribunal aplicó al guardia civil la presunción de inocencia en lo no probado y rechazó la petición fiscal de imponerle cuatro años de cárcel.

La sentencia, primera de la Audiencia de San Sebastián que condena por torturas a un guardia civil, considera que "el abuso de poder que significa prevalerse del carácter público del culpable para atacar las libertades y derechos constitucionales por quienes están llamados más que nadie a defenderlos, significa al mismo tiempo un dato generador de descrédito y desprestigio para las fuerzas de seguridad e indirectamente para todas las instituciones del Estado social y democrático de derecho, ataque que únicamente cabe contrarrestar mediante una acción firme y conjunta de todos los poderes públicos, para erradicar definitivamente cualquier acto de tortura de nuestro ámbito territorial".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de junio de 1984