Detenido por los militares el candidato del Partido Blanco a la vicepresidencia de Uruguay

Carlos Julio Pereira, compañero de candidatura presidencial del líder del partido blanco, Wilson Ferreira Aldunate, fue detenido el pasado martes en Montevideo, mientras los militares uruguayos ratificaban que detendrán y encarcelarán al propio Ferreira si regresa al país, tal y como ha reiterado que tiene intención de hacer, el próximo día 16.

La detención de Pereyra agregó un nuevo elemento de tensión a la ya compleja realidad política del país, a seis meses de las prometidas elecciones. Al parecer, alrededor de la medianoche del martes, y sin mediar explicación alguna, un grupo militar detuvo a Pereyra, candidato vicepresidencial del Partido Nacional (blanco), cuando llegaba a su domicilio en Montevideo.La esposa del político dijo que tres soldados, que viajaban en una camioneta del Ejército, se llevaron a Pereyra, a quien habían estado esperando media hora. Pocas horas antes el dirigente había ridiculizado las declaraciones del comandante del Ejército, teniente general Pedro Aranco, en un programa informativo de la televisión. Según Pereyra, la proposición militar de gobernar con las minorías políticas en caso de no llegarse a un acuerdo con las mayorías era única en la historia del mundo.

Los comandantes de las fuerzas armadas habían advertido a los políticos que no tolerarían más manifestaciones de protesta y que, el próximo día 16, el exiliado líder Ferreira Aldunate sería detenido, procesado y confinado apenas llegara a territorio uruguayo, tras un exilio de 11 años.

Pereyra fue rehabilitado en 1983, tras estar proscrito desde el golpe de Estado del 27 de junio de 1973. El dirigente blanco, que en 1971 fue también candidato a la vicepresidencia con Ferreira Aldunate, fue diputado y senador durante los Gobiernos democráticos uruguayos.

La detención sorprendió a los medios políticos uruguayos, que subrayaron la gravedad del momento que vive el país y las dificultades que diariamente se interponen en el camino hacia la democratización.

Mientras tanto, el regreso a Uruguay, el 16 de junio, del exiliado líder Ferreira Aldunate puede ser un día de fiesta o de dolor, de acuerdo con las últimas alternativas político-militares en el país.

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El Partido Nacional (blanco), en abierto desafio al régimen, ha continuado con la movilización pública programada para recibir al líder, pese a las advertencias y amenazas de las fuerzas armadas, comunicadas por los tres comandantes en jefe.

El régimen militar dio prueba de su intención de no permitir manifestaciones con la represión de la celebrada el pasado domingo, saldada, según los testigos, con unos 80 heridos y un número indeterminado, aunque numeroso, de detenciones.

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