Brasil y la democracia
Los brasileños se superan. El 10 de abril habían sido más de un millón los que se echaron a la calle en Río de Janeiro para pedir que su próximo presidente sea elegido por sufragio universal. Eran un millón y medio, el lunes 16 de abril, en Sao Paulo, los que gritaban lo mismo: "Directas, ya; la elección directa desde ahora". ( ... )Pero si tales masas humanas se manifiestan en calma, sin incidentes, es porque Brasil se ha democratizado en gran parte. No estamos en el Chile del general Pinochet, donde los carabineros tiran sobre el pueblo desde el instante en que despliegan sus banderas. Los militares brasileños son una especie rara en América Latina. Aun en la época de la dictadura, su discurso democratizante no estaba desprovisto de sentido. Tenía sus raíces en la tradición liberal, antitotalitaria del país, y también en la fascinación que ejercen en ese país la vieja Europa y Estados Unidos. ( ... )
Los generales han restablecido la mayoría de las libertades. Lo han hecho por inteligencia política y bajo la presión de una sociedad que ellos han contribuido a modernizar. Pero no todas las libertades. Dudan en confiar a sus compatriotas la elección del sucesor del general Figueredo, cuyo mandato presidencial se termina el 15 de marzo de 1985. ( ... ) La oposición no desespera de llegar a sus fines. Ha depositado en el Parlamento un proyecto de enmienda a la Constitución para restablecer la elección de jefe de Estado por sufragio universal.


























































