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Tribuna:La noche de los "oscars"

Toda la gloria para la técnica

Los cuatro oscars para The right stuff (Elegidos para la gloria) son un premio de consolación que procura suplir la falta de relieve de los conceptos por los que han sido ganados. El mejor montaje, el mejor sonido y los mejores efectos sonoros, así como la distinción para la partitura original, son oscars que pueden compararse a los de La fuerza del cariño o Fanny y Alexandre, destinados a tener una repercusión pública mucho mayor.The right stuff se basa en un texto de Tom Wolfe editado en España por Anagrama bajo el título de Lo que hay que tener. Sus protagonistas son los siete primeros astronautas norteamericanos, con John Glenn a la cabeza. Todo empieza con la selección de candidatos, para después pasar ya al entrenamiento de los hombres escogidos, al vuelo de Alan Shephard, al fracaso de Gus Grissom y a la victoriosa puesta en órbita de Glenn, que a su vuelta a la Tierra es acogido como un héroe y como un símbolo de los valores de la civilización estadounidense.

El libro de Wolfe es mucho más ácido que la película. Como toda buena superproducción que se precie y tres horas de duración-, The right stuff nor se permite demasiada ironía ni distanciamiento respecto a sus protagonistas. Kaufman no duda en la conveniencia de darle a la historia un tono de épica contemporánea en la que la grandeza de los gestos se entremezcla con un cierto naturalismo descriptivo. El resultado no es malo, pero no ha logrado seducir al público, probablemente muy alejado de aquel sueño de valentía y técnica que encarnaron esos astronautas pioneros.

Glenn es otro de los derrotados indirectos de The right stuff. Si hace pocas semanas, en la realidad, tuvo que abandonar la carrera para obtener la designación como candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, ahora, en la ficción, ha visto cómo tampoco le servían de nada sus designaciones cinematográficas más destacadas, premiándose tan sólo las que valoran las performances técnicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de abril de 1984