La crisis latinoamericana redujo la sindicación de créditos en el euromercado durante 1983

La crisis de solvencia en los países más importantes de América Latina redujo apreciablemente el volumen de operaciones de crédito sindicadas realizadas en el euromercado durante 1983, pese a que una elevada parte, de las mismas se vieron forzadas por la necesidad de los banqueros de prorrogar préstamos a muchos clientes soberanos para garantizar, al menos, el pago de intereses. Según los datos disponibles correspondientes a finales del mes de noviembre, el volumen de créditos sindicados durante el pasado año dentro del euromercado alcanzó la cifra de 67.900 millones de dólares, frente a los 80.800 millones en el mismo período del ejercicio precedente.

El temor de la banca internacional a operaciones fallidas y las precauciones adoptadas por los banqueros para evitar una globalización de la crisis de solvencia latinoamericana a todo el Tercer Mundo fueron las razones fundamentales de esta disminución del volumen de sindicaciones en el mercado internacional de capitales, según un reciente análisis realizado por una publicación especializada que edita Morgan Guaranty Trust.Con todo, la disminución en términos absolutos no fue muy importante, ya que muchas entidades ensayaron otro tipo de fórmulas y operaciones para sustituir la práctica de los créditos sindicados, cuya rentabilidad para el prestatario fue puesta en entredicho, en algunos casos, por la errática evolución de los tipos de interés en años anteriores y, sobre todo, por el interrogante del tipo de cambio del dólar con relación a las monedas de los países prestatarios.

De los casi 70.000 millones de dólares prestados por los bancos habría que descontar, dentro de un análisis purista, aquellos créditos que fueron concedidos de "manera forzada", esto es, aquellos créditos que iban dentro de un paquete de asistencia a un país concreto que recibía simultáneamente asistencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). Según la entidad anteriormente citada, esos créditos forzados totalizaron en 1983 la cifra de 18.000 millones de dólares en operaciones realizadas básicamente con México, Argentina y Brasil.

Los países más activos en el euromercado, aparte de los latinoamericanos ya mencionados, fueron los países de desarrollo intermedio del continente europeo, concretamente Irlanda, Bélgica y, caso excepcional, Francia. El importante crédito concertado por Francia a principios de año influyó en la estadística, aunque hay que señalar que su mayor efecto fue compensar la disminución del volumen de las operaciones realizadas por los habituales del euromercado, tales como Suecia, Bélgica o Irlanda.

El Reino de España, pese a diversificar también el tipo de operaciones realizadas y huir de las sindicaciones, salió al euromercado en una cifra importante, aunque inferior a la de años precedentes, que totalizó finalmente una cifra superior a los 500 millones de dólares. Esta tónica de huir del euromercado parece. ser norma de las nuevas autoridades españolas encargadas de vigilar la política de endeudamiento exterior del país. En los presupuestos para 1984, por ejemplo, la financiación exterior prevista parta el ejercicio es sensiblemente inferior a la de años anteriores, tanto expresada en dólares como en pesetas.

El aspecto más resaltable del comportamiento del euromercado durante el pasado ejercicio fue la actitud de los banqueros ante la categoría o rating de los clientes. Mientras que la precaución fue la tónica habitual de todas las entidades, deseosas de reducir sus riesgos internacionales, hubo determinados, países que disfrutaron de la confianza total de los prestamistas. Tal es el caso de Irlanda, que pudo obtener del mercado todos los fondos que deseaba, pese al ya elevado peso que tiene su deuda exterior en relación con el producto interior bruto (PIB). Las perspectivas de que este país comunitario se sume pronto a los productores de crudo del mar del Norte fue, quizá, la principal razón de este comportamiento.

Casos muy similares fueron Bélgica y España, que originalmente salieron al rnercado por una cantidad inferior a la que finalmente obtuvieron y con la que cerraron los créditos. El exceso de liquidez o la ausencia de clientes cualificados se cifran entre los motivos de esta actitud, pese a que los márgenes concertados en las operaciones no fueron siempre tan atractivos como era de desear para los prestamistas.

Mayor capacidad de pago

Otra razón de esta actitud puede encontrarse en el informe de perspectivas sobre endeudamiento que elabora anualmente la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), con base en París. Según la OCIDE, la tendencia en los países occidentales en relación con sus déficit de balanzas de pagos es a reducirse en el curso. de los dos próximos años. Esto hace que estos países dispongan de una mayor capacidad de pago en los próximos meses.

La novedad en el ejercicio pasado, en lo que al euromercado se refiere, quizá haya que buscarla en la presencia, ya al final del ejercicio, de algunos clientes no habituales, especialmente los productores de petróleo. Tal es el caso de Argelia y, previamente, el de Libia, aparte del clásico Nigeria. La disminución ole las rentas petroleras, junto al encarecimiento de los productos importados, forzó la presencia de estos países en el mercado, pese a. que antes pasaron por ser exportadores netos de capital.

En contra de la disminución efectiva del negocio del euromercado en 1983, las perspectivas para 1984. son optimistas, según los expertos. La tranquilidad previsible en la evolución de los tipos de interés a corto plazo, con una posible disminución como consecuencia del año electoral que vivirá Estados Unidos, puede provocar que muchos clientes se sientan nuevamente atraídos por este mercado, no tan indispensable como antes, pero atractivo a fin de cuentas para aquellos que buscan escasa complejidad en sus operaciones de financiación exterior.

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