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Mañana, aniversario del golpe de Pinochet

Cuatro muertos y decenas de heridos en la quinta jornada de protesta chilena

Aunque menos sangrienta que en anteriores ocasiones, la represión policial de la quinta jornada de protesta contra la dictadura militar chilena del presidente general Augusto Pinochet se cobró, en la noche del jueves al viernes, cuatro muertos, decenas de heridos y cerca de 600 detenidos, entre los que destaca el prestigioso líder Rodolfo Seguel.Para replicar a la injustificada violencia ejercida por las fuerzas de orden público, el democristiano Gabriel Valdés, máximo dirigente de la oposición coaligada en la Alianza Democrática, anunció ayer la decisión de las fuerzas demócratas chilenas de suspender el diálogo iniciado en agosto con el Gobierno de Chile con vistas a promover la democratización del país.

IGNACIO CEMBRERO, Santiago

ENVIADO ESPECIAL

De 25.000 a 30.000 chilenos, y sobre todo chilenas uniformadas, desfilaron ayer ante el general Pinochet en el céntrico altar de la patria, respondiendo a una convocatoria de las organizaciones de beneficencia femeninas encabezadas por Helda Fornet -esposa del comandante en jefe de la Fuerza Aérea, general Fernando Mathey para celebrar el décimo aniversario del golpe militar que el 11 de septiembre derrocó al Gobierno constitucional del presidente Salvador Allende.

La manifestación, que fue organizada y promovida por el poder, se desarrolló bajo la protección de la policía secreta y carabineros, que en otros lugares de la capital cargaban enérgicamente a esa misma hora contra cortejos de signo político contrario.

Tras una mañana del jueves en la que, si se exceptúa el apaleamiento del líder democristiano, Gabriel Valdés no se registraron graves incidentes, la tarde -la madrugada del viernes en España- adquirió tintes mucho más violentos.

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El Gobierno chileno, tras la quinta jornada de protesta del jueves, reimplanta el estado de emergencia para los próximos seis meses

Viene de la primera páginaEl Gobierno militar ha anunciado que reimplantará por seis meses el estado de emergencia en el país, que expiraba el domingo, y ha nombrado jefes militares en las principales plazas del país. El decreto de estado de emergencia permite arrestar por cinco días sin acusación alguna y prohibir la libertad de reunión. Al ritmo ensordecedor del caceroleo -el golpear de los cucharones contra las cacerolas vacías-, los habitantes de Jas poblaciones obreras de la periferia de se echaron a sus míseras calles para levantar barricadas y quemar neumáticos.

Fue justamente en una de estas barriadas populares, en la de la Victoria, donde cayó muerto a balazos disparados por los ocupantes anónimos de un automóvil el joven Miguel Ángel Zabala, de 23 años de edad. Dos adolescentes perecieron también en circunstancias no aclaradas, aunque probablemente muy similares.

Al mismo tiempo que sucedían estos trágicos sucesos en Santiago, a 140 kilómetros al este de la capital, en Valparaíso, segunda ciudad del país, resultaba mortalrnente herida por los disparos de un policía que intentaba impedir la distribución de octavillas la vendedora ambulante María Elena Rodríguez.

El corresponsal prohibido

Aparentemente satisfecho por el desarrollo de la primera jornada de protesta desde su entrada en funciones -su nombramiento coincidió con la anterior protesta de la oposición, en la que se registraron 31 muertos-, el ministro del Interior y hombre fuerte del régimen, Sergio Oriofre Jarpa, sostuvo que "la situación interna es tranquila y no se han registrado incidentes de importancia". Onofre Jarpa confirmó también ante la Prensa que se había prohibido la ientrada en Chile del corresponsal de EL PAIS en el Cono Sur, José Luis Martín Prieto.

Valdés le había contestado de antemano poco después de ser atendido por la intoxicación sufrida tras haber inhalado gases lacrimógenos que emanaban de granadas lanzadas por las fuerzas del orden.

El ex canciller del Gobierno del presidente democristiano Eduardo Frei afirmó, con la respiración entrecortada por la tos: "Hoy sabemos de dónde viene la violencia. Hemos sido golpeados, vejados, detenidos". El propio Gabriel Valdés fue apaleado cuando intentó apaciguar el ardor represivo de las fuerzas de orden público.

Cargas de carabineros

Valdés hizo esas aclaraciones en medio de las cargas de carabineros, que hasta primeras horas de la madrugada intentaron disolver los conatos de manifestación. Utilizando la conocida táctica del salto, los jóvenes opositores lograron congregarse para prender una hoguera a tan sólo 100 metros del palacio presidencial de la Moneda.

Rodolfo Seguel, el principal dirigente sindical, intentó también relajar los ánimos, pero con menos éxito aún que Valdés. El más influyente y prestigioso responsable sindical fue conducido a un furgón celular de los carabineros, de donde salió minutos después para ser nuevamente encarcelado por orden, esta vez, de un juez especial que le reprocha las injurias proferidas contra el jefe del Estado.

Seguel, que ha empezado una huelga de hambre, había declarado al diario mexicano Excelsior que Pinochet era un "dictador absurdo y obcecado", y el presidente-general chileno acababa de definirse públicamente el jueves como un "demócrata nacionalista".

La jornada de protesta se vivió con especial énfasis en provincias, donde desde Concepción hasta Osorno, pasando por Talcahuano cientos y a veces miles de personas corearon los ya tradicionales eslóganes: "Pan, trabajo, justicia y libertad", "Y va a caer, y va a caer la dictadura militar".

El responsable de la organización de lajornada de protesta, Genaro Arriagada, dijo que ésta había sido una formidable demostración de la fuerza, la responsabilidad y la serenidad de un pueblo que con su conducta pacífica ha desbaratado la campaña de terror y de provocación del Gobierno, informa, por su parte, desde Santiago de Chile, Alejandro del Río.

En distintos barrios de la periferia chilena, sus vecinos denunciaron que fuerzas de seguridad abrieron fuego contra ellos sin que mediara provocación ni palabra alguna. En una zona acomodada de Santiago, grupos de civiles, portando banderas blancas, apedrearon y dispararon sobre edificios desde los cuales las amas de casa hacían sonar sus cacerolas.

En la Vicaría de la Solidaridad, un organismo dependiente de la Iglesia, se informó haber recogido a decenas de heridos, varios de ellos con varias mordeduras de perro o afectados por los gases disparados por la policía.

Ya de noche, varios fotógrafos chilenos y extranjeros fueron detenidos por tomar fotografía de una camión de las fuerzas de seguradad, desde donde se hacían disparos a la población. Durante la protesta fue apresado el párroco de la población de La Victoria, Pierre Dubois, que recubía las denuncias de los vecinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de septiembre de 1983

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