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El flujo de dólares a los antisandinistas no se interrumpirá

Simultáneamente a las últimas horas del debate en la Cámara de representantes norteamericana, sobre la necesidad o no de continuar apoyando a los antisandinistas, emergieron informaciones sobre posibles diferencias entre los responsables de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a propósito de incrementar el potencial de guerrilleros antisandinistas, que pasarían de los actuales 10.000 a 15.000.Rápidamente, la noticia fue desmentida por el propio director de la CIA, Willam Casey, al comunicar a la Casa Blanca que todos los altos directivos de la CIA habían ratificado la necesidad de estimular las operaciones contra Nicaragua. La conclusión parece ser que, con ayuda encubierta o ayuda abierta, el flujo de dólares y armas continuará para los antisandinistas.

Moralmente, la Administración Reagan, que ya no oculta el contar con operaciones secretas de la CIA contra Nicaragua, justifica la ayuda como una réplica a las armas que la Unión Soviética y otros países del Este, hacen llegar a Nicaragua, a través de Cuba. También por las armas que, según Reagan y sin demasiadas pruebas, envía Nicaragua a los guerrilleros en El Salvador. En cualquier caso, la CIA, como en otras ocasiones, actúa casi abiertamente en Centroamérica en pro de la defensa de los intereses estadounidenses en la parcela al sur del Río Grande.

Todo ello a pesar de las opiniones y críticas de muchos congresistas y senadores -incluido el presidente del comité de inteligencia de la Cámara de representantes, Edward Boland-, que consideran que la "guerra secreta de la CIA en Centroamérica es demasiado amplia, incontrolable y contraria a las leyes de Estados Unidos".

Pero el presidente Ronald Reagan puede estar tranquilo. Sólo el Congreso está dividido. La CIA, al menos oficialmente, permanece unida.

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