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Reagan nombra a Kissinger árbitro de los intereses de EE UU en Centroamérica

Henry Kissinger, secretario de Estado de la Administración Nixon, fue nombrado ayer por Ronald Reagan presidente de una comisión mixta republicano-demócrata encargada de definir y arbitrar los intereses de Washington en Centroamérica. Esta decisión es parte de una política de radicalización sugerida ayer por el propio presidente en un discurso pronunciado ante la Asociación Internacional de Estibadores, en Hollywood (Florida). "Esta es la primera agresión real del comunismo en territorio americano", dijo Reagan en su alocución más importante desde que intervino ante el pleno del Congreso el pasado 27 de abril, informa Ramón Vilaró.

La creación de esta comisión había sido sugerida por varios miembros del Congreso y coincide con los proyectos preparados por el Consejo Nacional de Seguridad a favor de doblar la ayuda a los países centroamericanos amigos de Estados Unidos y continuar las operaciones de la CIA en apoyo de los grupos antisandinistas.Reagan condenó reiteradamente al Gobierno nicaragüense y afirmó que, "al contrario de esta revolución corrupta" (en relación al régimen de Managua), El Salvador se dirige "en la buena dirección" y su Gobierno "merece nuestra ayuda".

La alocución de Reagan tuvo lugar horas después de que los presidentes del grupo de Contadora emitiesen un comunicado conjunto, que sirve para revitalizar el proceso de paz protagonizado por los jefes de Estado de México, Panamá, Colombia y Venezuela, informa Jesús Ceberio. El texto emitido al término de la cumbre celebrada durante el fin de semana en Cancún (México) insiste en la necesidad de profundizar en los procesos democráticos como vía para encontrar una solución pacífica al conflicto centroamericano. La declaración, que obra ya en poder de Ronald Reagan y Fidel Castro, hace una sola referencia a la autodeterminación, término que siempre es bien recibido por los sandinistas.

España, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, entiende que la declaración supone un avance en el paso de la voluntad compartida de paz y entendimiento a la prosecución de objetivos concretos y, en este sentido, el programa y los acuerdos propuestos "son un paso cualitativo, cuya consecución facilitará el camino de la paz, el entendimiento y la seguridad en la zona"

Entre los compromisos que los presidentes del grupo de Contadora juzgan necesarios para alcanzar la paz destaca "la congelación en el nivel de armamentos ofensivos existentes", "prohibir la existencia de instalaciones militares de otros países en su territorio" y "establecer mecanismos internos de control para impedir el trasiego de armas desde el territorio de cualquier país de la región hacia el de otro".

"El uso de la fuerza como alternativa de solución no resuelve, sino que agrava, las tensiones subyacentes. La paz centroamericana sólo podrá ser una realidad en la medida en que se respeten los principios fundamentales de la convivencia entre las naciones: la no intervención, la autodeterminación, la igualdad soberana de los Estados, la cooperación para el desarrollo económico y social, la solución pacífica de controversias, así como la expresión libre y auténtica de la voluntad popular", recuerdan los cuatro presidentes en su declaración.

Páginas 2 y 3

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