Leonel Brizola: "La salida de la crisis brasileña está en la unidad dentro de un orden democrático"

En la última visita que hizo a Río de Janeiro, el presidente Joáo Figueiredo y el gobernador Leonel Brizola inauguraron un hospital oncológico. A la entrada, la multitud aplaudió mucho a los dos, y Figueiredo dijo a Brizola: "Aunque me aplaudan, los votos son para ti". Brizola preguntó por qué él no se arriesgaba a enfrentar una elección, lo que provocó una sonrisa en Figueiredo. Obligados a convivir protocolariamente, el socialista Brizola y el general Figueiredo traducen hoy la contradicción de Brasil.

, En elecciones libres y directas, Leonel Brizola no tiene ningún adversario que le pueda hacer frente. El gobernador de Río es el político más importante y popular del país. Las encuestas de opinión centran en su nombre las preferencias para la presidencia de la República. Las Fuerzas Armadas lo consideran como enemigo y lo tratan como tal, y no se oculta en las palabras de los altos oficiales el profundo desagrado que sienten por verle dirigiendo un Estado tan importante. La izquierda lo considera demagogo, populista y con vocación para un poder caudillesco.Los militares asocian la imagen de Brizola con la Internacional Socialista, lo que aquí es considerado como un peligroso comité de revolucionarios izquierdistas. Además, Brizola fue el único líder político en las últimas décadas que consiguió dividir al Ejército para garantizar la toma de posesión del ex presidente Joáo Goulart. Dice la izquierda qué Brizola, con su populismo nefasto y autoritario, tiene que ser denunciado. El acuerdo que hizo con el Gobierno en Río fue, dicen, absolutamente personal y digno de un caudillo. Brizola contesta a esas críticas afirmando que tiene capacidad de liderazgo y que las consultas son hechas solamente cuando son necesarias. Su partido, el minúsculo Partido Demócrata de los Trabajadores (PDT), no participó en la negociación.

A fines de este mes, el comité latinoamericano de la Internacional Socialista, compuesto por cerca de 25 partidos, se, reunirá en Río de Janeiro. Será una demostración de la aprobación o no del liderazgo político de Brizola. No sólo por ser el primer político socialista que llegó al poder desde el derrocamiento de Salvador Allende en Chile, sino también por su declarada voluntad de transformarse en el gran líder socialista de América Latina. El discurso político actual de Brizola hace un intento declarado de, que su eficacia y trascendencia se extienda desde Río de Janeiro a todo Brasil, y desde aquí hacia toda América Latina. Los compromisos del gobernador de Río de Janeiro con la Internacional Socialista no están muy claros para determinados sectores de la opinión pública brasileña, ya que socialismo y comunismo son confundidos con bastante frecuencia.

En esta semana, cauteloso, Brizola pisó el Congreso Nacional, después de más de seis años de exilio, dispuesto a poner las cartas sobre la mesa. Convocado por la comisión de diputados y senadores que estudian las elecciones directas para la sucesión de Figueiredo, Brizola contuvo su viejo estilo, una mezcla de sensacionalismo revolucionario que dejó un profundo recuerdo en la opinión pública brasileña. El gobernador de Río de Janeiro es un político que busca la moderación y preconiza la negociación de la crisis económica y social sin ningún tipo de bloqueo por parte de la derecha o de la izquierda. Eso fue lo que buscó dejar claro en su discurso ante los parlamentarios, a pesar de que no pudo controlar una violenta crítica a la falta de legitimidad, en todos los campos, del régimen militar.

En la entrevista que concedió a EL PAIS, Brizola habla como candidato a la presidencia. Con la clase política ya empezó a negociar la formación de un gran partido socialista; con los militares, eso es considerado imposible. El ministro del Ejército, Valter Pires, en una reciente reunión social, se refirió al gobernador de Río como un enemigo: "Nosotros no hablamos con enemigos. Los combatimos".

Pregunta. ¿El actual Gobierno tiene legitimidad para superar la actual crisis?

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Respuesta. Brasil está fuera de la realidad. Yo no dispongo de datos suficientes para arreglar la actual situación si ella recayera sobre mis hombros. La salida de la crisis que vivimos sólo podrá ser encontrada dentro de una unidad nacional en un orden democrático. Falta legitimidad al poder actual. Ella sólo vendrá con elecciones libres.

Brasil es como una empresa trabajando con pérdidas

P. ¿La moratoria sería la solución para los problemas de la deuda externa brasileña, de varias decenas de miles de millones de dólares?

R. La deuda externa, como ésta en estos momentos, no es lo peor. Mucho peor son las causas del endeudamiento. Brasil es como una empresa trabajando con pérdidas. Cada vez que se necesitan recursos se hace una negociación, donde se tienen que entregar, cada vez más, las riquezas del país. La política económico-financiera realizada a lo largo de los años dé autoritarismo nos condujo a una mala relación a nivel internacional. Están sacando lo que quieren de Brasil. Sólo un Gobierno legítimo puede asumir una posición lúcida y realista. Somos occidentalistas, no hacemos el juego ninguna superpotencia, pero tenemos que mostrarlasinjusticias que hacen contra nosotros.

P. Con la situación en un nivel dramático, sin divisas y con los bancos y el FMI presionando, ¿qué salida puede haber?

R. Deberíamos tener coraje de tomar una actitud unilateral en relación a la moratoria. Decir a nuestros acreedores que pagaremos, pero que queremos condiciones para eso. Brasil tendrá que ser franco. Hay que colocar las cartas sobre la mesa sin miedos. Es una manera de saber exactamente quiénes son nuestros amigos.

P. ¿Cómo ve usted la actual situación y el papel de los militares en la apertura?

R. Las fuerzas armadas se están retirando del intervencionismo en el orden civil. Una prueba: mi presencia al frente del Gobierno de Río de Janeiro. Algunos dicen que se están retirando en función de la crisis y del fracaso general en todos los sectores para poder preservar su posibilidad de volver a intervenir. En suma, estarían intentando evitar el desastre. Yo pienso que las fuerzas armadas se están retirando con una visión estratégica, como se realiza una retirada militar, en orden, con plazos fijos. Lo importante no son los motivos de ese alejamiento, sino dejar constancia de que se abren espacios de libertad. Es importante que sustentemos esos espacios y los ampliemos. Si nosotros tenemos lucidez, competencia y habilidad política eso ocurrirá sin problemas.

'Lo que ocurrió en Argentina es lo que debemos evitar

P. Usted se refirió en la Cámara de Diputados a un peligro de argentinización de la apertura brasileña. ¿Qué quiso decir exactamente?

R. El proceso argentino, en los últimos 50 años, debe funcionar para nosotros como un mapa. Lo que ocurrió en Argentina en las últimas décadas es exactamente lo que debemos evitar. El peronismo, por ejemplo, no consiguió trasponer las fronteras del militarismo. El propio Perón llegó al poder de la mano de un grupo de oficiales. El pueblo brasileño, en estos momentos, está dando ejemplo de equilibrio y lucidez. Está preparado para nuevos tiempos. Nadie quiere pelearse y sí dialogar. Yo no diría lo mismo de las clases dirigentes brasileñas.

P. En el Congreso usted propuso la renuncia colectiva de todos los miembros en noviembre y la convocatoria de elecciones generales. Para la presidencia, un plazo de transición con un presidente transitorio, a finales del mandato de Figueiredo. ¿Eso es la salida de la crisis?

R. Si no hay elección directa del próximo presidente caminaremos hacia la argentinización. Sin esas elecciones vendrá la desgracia nacional. Es necesario que el próximo presidente sea fuerte políticamente para negociar y empezar a resolver la crisis. El actual colegio electoral montado por los militares es ilegítimo. Quitar al pueblo el derecho de escoger sus dirigentes es una injusticia innombrable.

P. La actual crisis económica en casi todos los países del mundo, que afecta terriblemente a América Latina, está lejos de arreglarse. ¿Cómo ve usted ese cuadro? .

R. La esencia de la crisis internacional está provocada por la carrera armamentista. Los gastos que se están haciendo son fantásticos.

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