Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
2º aniversario del síndrome tóxico

La nueva investigación del envenenamiento masivo, pendiente de los informes de la OMS

Carmen Salanueva destaca la necesidad de que los afectados se reinserten normalmente en la sociedad

"Lo más importante para los afectados del síndrome tóxico no es la ayuda económica, sino su salud y su reinserción social a la vida normal", ha afirmado Carmen Salanueva, directora general del Plan Nacional del Síndrome Tóxico, en una entrevista concedida a EL PAIS, cuando se cumple el segundo aniversario del envenenamiento masivo que ha causado la muerte, al menos, a 340 personas de entre más de 20.000 afectadas. Según Salanueva, dicha reinserción social es uno de los objetivos principales que se dispone a acometer la Administración, así como la reconstrucción del programa de investigación científica para el esclarecimiento de la causa toxicológica que originó la enfermedad, pendiente de recibir los informes y recomendaciones de la OMS. Por otra parte, la enfermedad "no ha dado nuevos sustos", según expresión de un médico del equipo directivo de dicho plan.

JESÚS DE LAS HERAS, El Ministerio de Presidencia del Gobierno, a través del Plan Nacional del Síndrome Tóxico, es el departamento gubernamental responsable administrativamente del envenenamiento masivo. Paralelamente, una comisión interministerial formada por los subsecretarios de dicho ministerio, Sanidad y Consumo, Trabajo y Seguridad Social, Comercio y Agricultura e Industria ejerce una especie de control superior. La atención y el seguimiento directos del síndrome tóxico ha pasado a ser competencia de tres comisiones: la social, que continúa presidiendo Carmen Guerra; la epidemiológica y la clínico-biomédica. Ésta refunde, bajo la presidencia de Pedro García Barreno, las que presidían José Manuel Tabuenca y Martín Municio. El presidente de la epidemiológica todavía no está nombrado. "Las comisiones estarán muy interrelacionadas", dice Salanueva. "En la clínico-biomédica habrá ambién un epidemiólogo del Ministerio de Sanidad y Consumo, que servirá de nexo independiente con la epidemiológica".

Al margen, existirá otra comisión "evaluadora de los trabajos realizados hasta ahora, que aún no se ha terminado de formar. Queremos que la constituyan personas de alto prestigio y que no hayan tenido nada que ver con las investigaciones seguidas hasta ahora y resulta díficil conseguir reunir un grupo de expertos con estas características y disponibles para este trabajo". Por otra parte, el Plan Nacional del Síndrome Tóxico espera que la OMS remita su informe definitivo sobre la reunión celebrada a finales de marzo en Madrid, así como las orientaciones para el establecimiento de las nuevas líneas de trabajo.

El Gobierno socialista ordenó una auditoría sobre la gestión de este plan nacional, cuyos resultados no se conocerán hasta finales de este mes.

La asistencia sanitaria a los afectados tendrá una reconversión, de acuerdo con los mandatos parlamentarios establecidos en su momento y con los criterios de los profesionales que se ocupan de esta enfermedad. La reconversión de las actuales unidades de seguimiento será progresiva.

"Se trata de integrar a los afectados en la asistencia primaria general para que la asistencia que reciban no sea parcial, sino participada en el sistema global sanitario. Esto no quiere decir que desaparecerá el seguimiento específico de los afectados por este síndrome, sino que dicho seguimiento estará integrado en las nuevas unidades básicas de salud que se creen".

"A estos enfermos nunca se les va a desatender. El PNST cubrirá aquellas asistencias que no estén contempladas en las unidades de la Seguridad Social", afirma Carmen Salanueva.

"La conexión intrahospitalaria", añade, tendrá que corregir la situación de compartimentos estancos en el tratamiento de los pacientes de forma que se les atienda de manera integrada. Ya se está realizando así en algunos casos".

El PNST se halla en estrecho contacto con el Insalud en relación con la puesta en marcha del calendario de reestructuración de la asistencia primaria a estos enfermos. Carmen Salanueva confirma el proyecto de que las primeras unidades básicas de salud entren en funcionamiento este año.

Según un corte de muestra estadística de la enfermedad realizadol en el mes 19 (diciembre de 1982), un 80% presenta una sintomatología leve; el 0,8%, grave, y el resto, moderada-grave, según datos facilitados por uno de los directivos del plan, doctor Sanchidrián. "El último susto sobre posibles secuelas lo tuvimos hace ya un año con

motivo de la aparición de mioclonias, movimientos espontáneos en personas con problemas neuromusculares, pero, posteriormente se comprobó que la frecuencia no iba a más y que eran consecuencia de aquellas mismas alteraciones neurológicas".

Según Sanchidrián, los estudios realizados sobre aspectos que, en su momento, preocuparon considerablemente, como la posible pérdida de memoria en los afectados, indican que "no hay casos significativos de patología orgánica, sino transtornos funcionales, quizá debidos a la situación estresante cronificada". "Más que de pérdida de memoria se podría hablar de falta de atención".

Muestras idénticas para todos

En cuanto a los estudios genéticos, se ha confirmado que la tasa de morbilidad y mortalidad en las mujeres gestantes y los nacidos es incluso inferior a la de la población normal, según datos de diciembre de 1982. La recomendación a las mujeres enfermas de este síndrome de no quedar embarazadas podría ser suprimida próximamente. Dicha recomendación produjo problemas asistenciales, a la hora de dispensar anticonceptivos o de implantar sistemas de control de natalidad. Carmen Salanueva manifiesta que tales problemas están resueltos y que no hay dificultades para poner un DIU a la enferma que lo pida. Sanchidrián explica que, meses atrás, "los médicos eran reacios al anticonceptivo oral por una serie de dudas que existía sobre su posible efecto. Teníamos el dato de que habían enfermado más mujeres que hombres. Se pensó en una relación hormonal. Aparecían numerosos casos de trombosis. Se pensó en la posibilidad de que la incidencia de los estrógenos tuviese algo que ver. Luego esto dejó de preocupar".

Pedro García Barreno espera recibir a finales de mes un avance de programa y un informe de recomendaciones del director de la OMS para Europa, doctor Tharkosky, "como punto de referencia, de arranque en las investigaciones".

De momento, no hay en el plan de investigación otros programas fuera de aquéllos que vayan a tratar del aceite como elemento asociado a la enfermedad. "Pero la comisión se replanteará, cualquier hipótesis que hubiese quedado aparcada para realizar una nueva valoración". La comisión técnica aún no formada evaluará, de manera primordial, la metodología de las líneas de investigación.

Carmen Salanueva añade una idea general sobre el tema, en relación con el trabajo que investigue las posibles toxicologías del aceite: "Se darán muestras idénticas a todos para que no vuelvan a producirse confusiones".

García Bareno considera la investigación del doctor Antonio Muro, sobre la posible causalidad de la enfermedad por el efecto de un producto fitosanitario suministrado a determinadas plantas solanáceas, como pendiente de evaluación definitiva. El presidente de la nueva comisión clínico-biomédica tiene conocimiento del nombramiento oficial del Ministerio de Sanidad y Consumo al doctor Muro para que realice, en comisión de servicio, en el Centro Nacional de Alimentación y Nutrición, las investigaciones toxicológicas pertinentes con respecto a su teoría. No obstante, la Administración socialista todavía no ha resuelto la irregular situación laboral de este médico, al que la Administración de UCD suspendió de empleo hace dos años como subdirector del Hospital del Rey, de Madrid, y, hasta la fecha, ni se le ha rehabilitado, ni se le ha abierto expediente, como es preceptivo.

Por otra parte, la dirección del PNST no puede dar a conocer todavía los ocho informes epidemiológicos sobre grupo familiar a los que se alude en el informe de la reunión internacional celebrada el pasado mes de marzo, donde se recomienda que se hagan públicos a la mayor brevedad posible, y que, según el doctor norteamericano Heath, fundamentan la asociación entre el aceite y el síndrome tóxico. La preparación de dichos informes para el conocimiento de la opinión pública no ha sido aún posible en razón del calendario de trabajo. Tanto Carmen Salanueva como Pedro García Barreno aplazaron para dentro de un mes la posibilidad de ampliar este tema.

Ayudas socioeconómicas

Las ayudas socioeconómicas a los afectados quedan establecidas por unas unidades de valoración que les permiten recurrir contra la calificación de alta laboral. En los informes que presenta el afectado en esta reclamación puede incluir el de un médico de su asociación y sobre el que las unidades de valoración se tienen que pronunciar. El afectado permanece en situación de baja mientras se produce la resolución.

No existen criterios cerrados para determinar la afectación de estos enfermos. Se tiene en cuenta la sintomatología que presentan, pero los síntomas no son comunes, por lo que no pueden considerarse como un criterio exclusivo. "El principal criterio para definir a estos enfermos y determinar el grado de su evolución nace de la relación médico-enfermo, con un sentido amplio de valoración".

Existen dos tipos de ayudas económicas: la individual y la familiar, considerada como complementaria. La individual es de dos clases: por incapacidad laboral transitoria o por invalidez. La familiar se establece según la interrelación intrafamiliar del número de miembros que la componen y el número de afectados. Esta ayuda se aplica para garantizar unos ingresos mínimos y suficientes que sólo con la ayuda individual no quedasen cubiertos, en función de las necesidades reales.

Actualmente se halla en curso de estudio el borrador de un decreto por el que se reforma el sistema de estas ayudas. "Esta reforma no es restrictiva, sino perfeccionista", según el criterio de la dirección del plan nacional. "Se tiende a separar la concesión de la ayuda de la situación clínica del afectado. Es decir, cuando a una persona se le dé de alta, no se le va a dejar sin ayuda, sino que se contemplará un período de adaptación de su vida a la normalidad", explica Salanueva.

Las ayudas principales son: por fallecimiento, tres millones de pesetas, 250.000 pesetas por gastos derivados, y un millón de pesetas siempre que los beneficiarios vivieran con y dependieran del fallecido.

Prestaciones farmacéuticas, transportes para tratamiento médico y revisiones, gastos de lactancia (2.500 pesetas mensuales), prótesis de apoyo y desplazamiento, ayuda domiciliaria (hasta 25.000 pesetas mensuales), ayuda económica extraordinaria (aquellas que se consideran necesarias y que no están contempladas en el programa), anticipos a cuenta de las ayudas; para explotaciones agrícolas, industriales y de servicios que tengan crisis económica como consecuencia del síndrome tóxico; exenciones totales o parciales del servicio militar a los afectados y prórroga de primera clase a los familiares; plan de escolarización y plan de reinserción social.

Según Carmen Salanueva, el plan de escolarización "se está cumpliendo". Añade que "hoy ya están todos los niños escolarizados. Lo más contestado de este plan, por parte de las asociaciones de afectados, tuvo que ver con las aulas de recuperación para los que habían perdido curso.

Finalmente, éstas se han constituido en aulas de recuperación donde los afectados del síndrome estudian junto a otros alumnos no afectos, pero que también se encuentran en fase escolar de recuperación por otras causas. De esta forma se les integra en la vida social normal, en vez de constituir un grupo marginal".

La directora general afirma que, para los afectados, "lo más importante no es la ayuda económica, sino su salud y la posibilidad de reincorporarse a una vida normal". El pasado día 15 de marzo, según la información oficial, se constituyó la comisión que se encargará del plan de reinserción social, cuyo programa se halla en fase de estudio. "El PNST lo tiene ya terminado, pero ahora esperamos la contribución de los afectados, a cuyas asociaciones se les ha remitido para que aporten lo que consideren conveniente. Los afectados nombrarán tres expertos en reinserción social que se integrarán al programa oficial".

Según Carmen, Salanueva, "esta reinserción social va a estar orientada según la problemática del caso en particular". La reinserción social de los afectados, no obstante, no se entiende como una actuación aislada o separada del resto del PNST. "Todas las medidas del plan nacional, desde el primer momento, están encaminadas a esa reinserción social.

El programa específico de reinserción pretende concretar y unificar acciones que faciliten la reincorporación a la, vida activa". Según Salanueva, "ya hace tiempo que se realizan acciones de este tipo, por ejemplo, concesión de ayudas a explotaciones agrícolas e industriales. Un 92% de las solicitudes se han concedido".

Salánueva pone un ejemplo expresivo: si una familia de afectados vivían de una vaquería y la enfermedad ha hecho que se arruine el negocio familiar, el PNST se ocupa de que esta familia pueda volver a comprar una vaca y una ordeñadora mecánica, si es preciso. O bien, añade, "habrá que buscar la forma de reciclar el oficio de algunos afectados, o estudiar fórmulas de cooperativas de producción".

La eventualidad laboral de los sanitarios

La historia del síndrome tóxico ha pasado por períodos de muy buena relación entre los afectados y el personal sanitario que los atiende, así como por momentos en que esta relación ha sufrido tensiones e incluso deterioros. A ello no ha sido ajena la situación de eventualidad laboral en la que se encuentra gran parte, o la mayoría, de estos profesionales sanitarios, junto a la angustia derivada de las dificultades de tratamiento de una enfermedad.

En opinión de Salanueva, "los casos puntuales de deterioro no son generalizables; además, los profesionales tienen ya asumida la eventualidad del trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1983