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Posible dimisión de Berlanga como presidente de la Filmoteca Española

Contactos entre Pilar Miró y los profesionales del cine catalán

El presidente de la Filmoteca Española, Luis García Berlanga, puede dimitir de su cargo por motivos administrativos, si las nuevas normas del horario a cumplir en la Administración se aplican al ejercicio de su función. El hecho no se ha podido comprobar en el Ministerio de Cultura, donde el tema está pendiente de decisión por parte de la Dirección General de Cinematografía, ni en la dirección de la Filmoteca. Española, donde se admite que "la situación es confusa ni con el propio cineasta, que hasta el próximo domingo permanecerá corno miembro del jurado del festival de cine de terror y ciencia-ficción de Avoriac (Francia).

El cineasta Luis García Berlanga, presidente de la Filmoteca Española desde hace tres años, ha comentado a sus amistades, según diversos testimonios recogidos, la imposibilidad de continuar en el cargo si es obligado a cumplir los horarios laborales impuestos a los funcionarios. El director de cine, del que recientemente se estrenó Nacional III, última de la trilogía basada en la familia del marqués de Leguineche, recibió en 1981 el premio nacional de Cinematografía por su destacada labor en el campo de las actividades cinematográficas y en la defensa del patrimonio cinematográfico español.Como presidente de la Filmoteca Española se ha destacado por cumplir los Principales objetivos de una filmoteca: favorecer la conservación de películas y facilitar los intercambios internacionales de filmes y documentos. En la actualidad, la Filmoteca Española está pendiente del desarrollo legislativo de su reciente conversión en organismo autónomo, con presupuesto propio, para ser más eficaz en el cumplimiento de sus funciones.

Por otra parte, la directora general de Cinematografía, Pilar Miró, mantuvo ayer, en Barcelona, diversas reuniones con profesionales del cine catalán y responsables del departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña. Pilar Miró viajó a Barcelona invitada por los dirigentes del Institut del Cinema Catalá (Instituto del Cine Catalán, ICC)

Según miembros de esta institución, es la primera vez que un director general de Cinematografía aceptó ir a Barcelona y discutir con los profesionales la situación y perspectivas que ofrece el sector. Pilar Miró se reunió por la mañana con el consejo directivo del ICC. La reunión fue ampliada con la presencia del director general de Cinematografía, Música y Espectáculos del departamento de Cultura de la Generalitat, Jordi Maluquer, y Miquel Porter, jefe del servicio de Cinematografía de este departamento.

Estudios en Barcelona

Por la tarde se entrevistó con el conseller de Cultura, Max Cahner, y por la noche, tras una recepción en el palacio de la Generalitat, se reunió con las autoridades municipales. En la reunión de Pilar Miró con los responsables del ICC, le fue expuesta la situación del cine catalán, desde las cuestiones de infraestructura -necesidad de una escuela de cine, unos estudios,...- hasta las previsiones de futuro, el hecho diferencial catalán, la necesidad de ahondar en la autonomía también en las cuestiones de tipo cinematográfico y los problemas existentes en materia de producción y exhibición. El presidente del ICC, Josep Maria Forn, y el director de cine Francesc BelImunt introdujeron estos temas en la reunión.Un aspecto destacable de la visita de la directora general de Cinematografía a Barcelona es la entrevista que mantuvo a últimas horas de anoche con el alcalde de la ciudad Pasqual Maragall. En el curso de la misma, el alcalde ofreció de manera oficial al Ministerio de Cultura, unos terrenos ubicados en el Parque de Montjuïc en los que se piensa instalar unos estudios de cine. Estos terrenos albergaron, hace años, los estudios de filmación Orphea, destruidos por un incendio en 1962. El origen del incendio nunca fue aclarado y la promesa de la municipalidad franquista de hacer una rápida reconstrucción de los mismos jamás fue cumplida. Las obras de estos estudios podrían costar alrededor de los 250 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 1983