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Difusión clandestina en Buenos Aires de un vídeo inglés sobre la guerra de las Malvinas

A pesar de la prohibición expresa del Gobierno argentino para que ingrese y se difunda en el país, circula en comités políticos y otros centros de participación civil de Argentina, un vídeo-casete inglés de una hora y media de duración sobre la guerra de las Malvinas.El documental, titulado Battle for the Falklands, que incluso algunos críticos han comentado en los periódicos, es el resultado del trabajo de los corresponsales de guerra británicos que participaron en la expedición inglesa y tuvieron acceso al frente de batalla. La película fue elaborada por expertos directores.

Se trata de un gran producto de laboratorio en el que nada se ha desperdiciado, pues respeta el ritmo periodístico de los grandes telediarios de guerra perfeccionados por el color y la nueva tecnología fílmica. Dentro de la equilibrada selección, no se oculta el dramatismo de la información con la emotividad de las despedidas y la frialdad de los detalles técnicos de la operación. Se ven incluso imágenes de graciosa espontaneidad, como una escena en la que una joven británica se levanta el jersey para mostrar sus pechos desnudos a los soldados y es saludada desde la cubierta de uno de los buques a punto de zarpar, y otra en que uno de los prisioneros argentinos aprovecha el instante de pasar frente a la cámara en primer plano para realizar un soberbio corte de mangas.

Hay también escenas de amor de novias y esposas, abundan las lágrimas y besos y los románticos encuentros acompañados por un fondo musical apropiado. El material es presentado con estudiada moderación, la que sólo desborda en el instante de la victoria inglesa. El almirante Woodward sólo aparece en un brevísimo reportaje que no dura más de un minuto y al general Moore apenas si se le distingue en una escena en la que se muestra el acta de la rendición. No hay humillación hacia los vencidos y no falta el reconocimiento al valor de los pilotos argentinos.

A lo largo de la hora y media no hay ningún discurso oficial ni arenga militar. Todos los episodios transcurren a través de secuencias documentales relatadas por un locutor que se ciñe estrictamente al guión periodístico. La sensación entre los espectadores que lograron ver el vídeo es de impotencia ante la convincente demostración de poderío, pero también se percibe una reacción contra la estafa informativa en este país.

Desaparecidos identificados

Por otra parte, el Comité de Defensa de los Derechos del Hombre en el Cono Sur publicó esta semana en São Paulo los nombres de 7.291 desaparecidos en Argentina, de los cuales 59 son de nacionalidad española, informa nuestro corresponsal en Ginebra.

El documento, titulado Desaparecidos en Argentina, y difundido en esa ciudad suiza por el Consejo Ecuménico de los Iglesias, además del nombre y apellidos de las personas desaparecidas las identifica por su nacionalidad, edad, estado civil, profesión y lugar de detención. A pesar de su extensión, los realizadores del trabajo piensan que hay que multiplicar este número por dos para conseguir la cifra real de desaparecidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 1983