La crisis política anterior a las elecciones dificultó el crédito al Reino de 200 millones de dólares

La negociación para la formalización del crédito de doscientos millones de dólares, firmado ayer por el ministro de Economía y Hacienda y los representantes de veinticuatro bancos españoles y extranjeros, se encontró con serias dificultades en su primera etapa, como consecuencia del difícil momento por el que atravesaba la situación política española en los meses anteriores. El reconocimiento de estas dificultades se produjo al reducir de quinientos millones, cifra manejada inicialmente para acudir al mercado internacional, a los doscientos millones de dólares ahora firmados, como reconoció Miguel Boyer. Las condiciones del crédito, similares a las alcanzadas por emisiones de otros países para un volumen mayor de dólares, reflejan el empeoramiento del riesgo español en la segunda mitad del año.Para Miguel Boyer, el tiempo transcurrido entre el triunfo socialista en Andalucía y las elecciones legislativas de octubre, en el que se mezclaron problemas como las crisis de importantes empresas espafíolas y el descubrimiento de una posible conspiración de algunos militares el dos de octubre, supuso un deterioro importante de la imagen española en el exterior, ayudado por la falta de un Gobierno fuerte que pudiera tomar medidas. Con todo ello se formalizó un crédito sindicado por valor de doscientos millones de dólares, dirigido por tres bancos extranjeros -dos norteamericanos y uno japonés-, al que luego se incorporaron otras nueve instituciones financieras, entre las que figuraban tres bancos españoles -Central, Bilbao y Exterior-; el resto del sindicato que ha firmado el empréstito al Reino de España lo compone una docena de bancos norteamericanos, europeos, asiáticos y australianos.

De los doscientos millones de dólares, 38,5 millones han sido aportados por los cuatro bancos españoles que participan en la operación, a razón de 10,5 millones cada uno de los tres ya citados, y siete qiie ha desembolsado el Banco Urquijo. Miguel Boyer reconoció que las expectativas de devaluación de la peseta y la creencia de que el nuevo Gobierno no tendría más remedio que salir a los mercados internacionales en busca de un crédito mucho mayor para defender la peseta, ha podido influir en que algunos bancos extranjeros de primera fila no participaran en esta operación ahora cerrada. Una vez negada esta posibilidad por la decisión de proceder a una devaluación calificada por Miguel Boyer "como ajustada y bien recibida tanto por el Fondo Monetario Internacional como por otros organismos internacionales", el ministro de Economía y Hacienda se negó a cuantificar cuál sería el volumen de endeudamiento exterior del sector público en el año próximo, aunque afirmó que sería superior al de 1982.

El endeudamiento exterior del Estado durante este año ha superado los 120.000 millones de pesetas, repartidos en nueve operaciones distintas, en las que se ha intentado diversificar tanto la moneda en la que se ha producido -dólares, yens, francos suizos ' libras o marcos alemanes- como las características de las mismas, ya que prácticamente la mitad se ha hecho a tipos de interés fijo, mientras que el resto lo ha sido a interés flotante.

En opinión de Miguel Boyer, sobrepasar esta cifra a lo largo de 1983 no sólo será necesario por motivos de mantener un saldo neto en la balanza de capitales, que presentará algunos problemas si las empresas privadas continúan sin acudir a estos mercados en busca de financiación para sus inversiones, sino que también vendrá ayudado por la tendencia a la baja que se registra en los tipos de interés en estos mercados. Además, señaló el ministro, las condiciones generales de la imagen exterior española se han modificado al plantearse un Gobiemo con mayoría absoluta que permite la adopción de medidas duras, como la devaluación de la peseta o la subida del precio de los carburantes, que tratan de sanear la economía española.

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