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Falleció en Buenos Aires el novelista y ensayista Eduardo Mallea

El escritor argentino Eduardo Mallea falleció ayer en Buenos Aires (Argentina), a los 79 años de edad, tras una larga y penosa enfermedad, según informa Efe. Autor de una amplia obra literaria, donde destacan los títulos Cuentos para una inglesa desesperada, Todo verdor perecerá e Historia de una pasión argentina, cultivó la novela, el ensayo y el teatro. Periodista y diplomático, era una de las figuras más interesantes y discutidas de las letras argentinas contemporáneas.

Eduardo Mallea falleció ayer en su domicilio de Buenos Aires. El presidente de la Argentina, general Reynaldo Bignone, fue informado inmediatamente por el secretario de Cultura, Julio César Gancedo. En un comunicado oficial de pésame se afirma que su desaparición supone la de un escritor que "testimonió y honró a la Argentina y a los argentinos".Había nacido en Bahía Blanca, el 14 de agosto de 1903. Comenzó a escribir cuentos a los 13 años, pese a la oposición de su familia, que le destinaba a la carrera de Derecho. En 1926, publica su primera obra, Cuentos para una inglesa desesperada, una serie de narraciones que suponen una fresca aventura juvenil, según testimoniaron los críticos, donde se reflejaba una influencia modernista. Desde el comienzo expresó el mundo de cambios y angustias que suscitó la primera posguerra, con una tendencia existencialista que llegó a convertir en el reflejo de las esencias más hondas y sutiles de la identidad nacional argentina.

Tras varios años de estudios y viajes, escribe dos ensayos, publicados en 1935, Conocimiento y expresión de la Argentina y Nocturno europeo, donde confronta la tradición europea con la experiencia de la vida argentina, el conflicto que surge entre la opulencia material de su país y la soledad del alma de un intelectual. Este tipo de literatura preexistencialista se refleja en su amplia producción posterior, con obras como La ciudad junto al rio inmóvil, La historia de una pasión argentina, Fiesta en noviembre, Meditación en la costa, La bahía del silencio, Todo verdor perecerá, El sayal y la púrpura y Las águilas.

Periodista y diplomático, fue embajador en la India y en la Urtesco, practica una literatura tradicional, enraizada en Cervantes, Flaubert y Tolstoi, influenciada por el idealismo de su tiempo. Sus últimas obras, como Chaves, La torre, Gabriel Andaral, Triste piel del universo y Los papeles privados tienen una mayor intensidad metafísica y estética.

A lo largo de su vida recibió numerosas distinciones. Obtuvo en su país el Premio Municipal (1938) y el Nacional de Literatura (1945), entre otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 1982