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Los palestinos tienen ultimado su plan para la evacuación de Beirut de unos 9.000 combatientes

El inicio de la ejecución del acuerdo sobre la evacuación de Beirut por los combatientes y la dirección de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) parece inminente, según informaciones de diversas fuentes, pero la central palestina teme aún que, para intentar apuntarse un nuevo tanto, el ministro de Defensa israelí, Ariel Sharon, emprenda una última operación militar de proporciones reducidas, pero espectacular.

El Ejército israelí mantuvo, en todo caso, su presión militar sobre las fuerzas palestinas a lo largo de la noche y de la jornada de ayer bombardeando intensamente con la artillería y la marina no menos de veintidós barrios de Beirut oeste y concentrando carros de combate y vehículos blindados de transportes en la zona del Museo Nacional, en plena línea de demarcación entre el sector occidental de la capital libanesa, feudo de la OLP, y el oriental, controlado por la falange cristiana, aliada de Israel. Las posiciones palestinas y sirias en la montaña, al este de Beirut, fueron también atacadas ayer por la aviación israelí.La fuerza multinacional de pacificación, cuya presencia será probablemente solicitada hoy, martes, por el Gobierno libanés, debería empezar a instalarse dentro de una semana en torno a Beirut y poco antes, hacia el próximo fin de semana, zarparán de la capital libanesa, a bordo de barcos franceses, los primeros fedayin.

Fuerza multinacional

Los soldados franceses de la fuerza multinacional se instalarán en el sector del Museo, los norteamericanos en el puerto y los italianos al sur de la ciudad, alrededor de los campamentos de refugiados palestinos. No se descarta que elementos canadienses y griegos acudan posteriormente a reforzar las posiciones de estas tropas. En total, entre 2.500 y 3.000 hombres formarán parte de esta fuerza multinacional.

La dirección de la OLP será la última en evacuar Beirut y, cuando lo haga, entregará las armas pesadas que aún posee al Ejército libanés, que entrará en la ciudad. En total, es probable que el número de palestinos que abandonen la capital libanesa alcance los 9.000 en vez de los 6.000 inicialmente estipulados, porque, al margen de los milicianos y de los dirigentes, algunos cuadros intermedios han pedido ser evacuados, aunque sea provisionalmente, por miedo a seguir residiendo en un Líbano en manos de la milicia cristiano-falangista, encabezada por Bechir Gemayel.

En cuanto a los países que los acogerán, el diario libanés Al Liwa, que citaba ayer fuentes cercanas al emisario norteamericano para Oriente Próximo, Philip Habib, mencionaba: Jordania, para todos aquellos con pasaporte jordano; Siria, donde se instalaría la dirección, y Egipto, Irak, Argelia y Tunicia. El problema del destino de los palestinos, evocado el domingo por Ariel Sharon, está, pues, resuelto, según fuentes palestinas fidedignas.

Reproche palestino

El editorial del órgano de la OLP, Falastin Az Zaura, afirmaba el pasado fin de semana: "Hemos tomado la decisión de retirarnos militarmente de Beirut porque la destrucción de la ciudad sobre las cabezas de medio millón de musulmanes no es sólo una mera probabilidad, sino que se ha convertido en una realidad". "Esperábamos", añadía, "a los países del Frente de la Firmeza, pero nadie vino; esperábamos a los árabes, pero nadie vino... Lo que es curioso es que nuestros hermanos árabes, aunque ¡¡o vinieron en nuestra ayuda, nos denegaron el derecho de tomar una decisión responsable en circunstancias difíciles, como si lo que se desease que hiciésemos fuese cometer un suicidio y provocar al mismo tiempo el suicidio de Beirut".

El primer ministro libanés, Chafic Wazzan, declaró ayer, al término de una reunión con el representante del presidente norteamericano, Ronald Reagan, que "las conversaciones norteamericano-libanesas habían y Habib preparaba la ejecución del acuerdo".

En espera de la respuesta israelí, casi con certeza positiva, al acuerdo norteamericano-libanés, toda la clase política libanesa y los dirigentes palestinos coinciden en resaltar que el acuerdo está hecho y basta ahora con aplicarlo, pero todos temen que Sharon tome una iniciativa que pueda torpedearlo o, por lo menos, retrasarlo.

Ariel Sharon, cuyas declaraciones pesimistas del domingo contradicen parcialmente las del primer ministro israelí, Menájem Beguin, podría, en opinión de fuentes palestinas, desencadenar en las próximas horas un ataque contra los campamentos de refugiados, prácticamente cercados, una operación de comandos o un bombardeo para intentar conseguir la cabeza de algún dirigente de la OLP y disponer así de una baza suplementaria para rentabilizar la invasión de Líbano revalorizarse políticamente para sustituir algún día a Beguin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de agosto de 1982

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