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Bruguera suspende pagos por dificultades en el mercado editorial latinoamericano

Editorial Bruguera, SA, presentó suspensión de pagos en la tarde del pasado lunes, ante el juzgado número 10 de Barcelona Según portavoces de la empresa, la crisis se ha producido, fundamentalmente, por dificultades en su mercado latinoamericano. La editorial acreditó un activo de 10.072 millones de pesetas frente a un pasivo de 3.909 millones de pesetas. Conjuntamente ha presentado suspensión de pagos ante el juzgado número 1 Libros y Revistas SA (LIBRESA), que también pertenece al grupo Bruguera. El activo de LIBRESA es de 1.225 millones de pesetas, mientras que el pasivo se eleva a 867 millones de pesetas. Bruguera y LIBRESA totalizan unos 1.200 trabajadores y durante el año 1981 tuvieron una facturación aproximada de 10.000 millones de pesetas.

Los rumores sobre la posible suspensión de pagos de editorial Bruguera eran frecuentes en los últimos meses, pero en medios editoriales se opinaba que la citada suspensión no se produciría hasta pasado el verano; sin embargo, la conjunción de la situación latinoamericana, !especialmente México y Argentina, países a los que Burguera exporta una abundante cantidad de publicaciones, más la falta de liquidez, han movido a la editorial a proceder de inmediato.Las dificultades económicas de Bruguera tienen su origen, según Jorge Gubern, director de la editorial, en varios puntos. En primer lugar la rescisión del contrato con la empresa editora de la revista Interviú que significaba para Bruguera unos ingresos de unos mil millones de pesetas anuales. En segundo lugar, la devaluación del peso mexicano en un 78%, mientras que se espera una próxima devaluación del orden del 35% para el próximo mes. En tercer lugar, la prohibición de salida de divisas de Argentina.

A esto se añade el hecho de que Bruguera tiene un crédito internacional de siete millones de dólares, recibido cuando el dólar se cotizaba en torno a las sesenta pesetas y que esta devolviendo a las cien pesetas actuales.

Pero al con unto de motivaciones externas se añaden las internas. Un alto cargo de la editorial reconoció a este diario que la estructura de la editorial es inadecuada a las necesidades actuales, lo que se agrava ante el hecho de que la empresa, que es unifamiliar., no dispone del capital suficiente para afrontar la necesaria reestructuración.

Durante los últimos meses ha habido frecuentes negociaciones con Rumasa, que estaba interesada en comprar parte de la editorial, pero no han llegado a fructificar. Ahora han quedado paralizadas hasta la elaboración del plan de reestructuración que se calcula durará unos seis meses.

Editorial Bruguera, SA, había estudiado la posibilidad de efectuar una emisión de obligaciones por valor de mil millones de pesetas, que deberían haber sido puestas en circulación en la Bolsa durante el pasado mes de mayo, sin embargo tal posibilidad fue desestimada por considerar que se trata de un sistema de financiación lento y peligroso ante las evidentes dificultades económicas que han desembocado en la suspensión de pagos.

En cuanto al futuro inmediato, los directivos se plantean por encima de todo la continuidad de la empresa, desmintiendo rotundamente el rumor de que puedan ser despedidos de forma inmediata trescientos empleados. "Habrá reestructuración", declaró Gubern, a este diario, "pero procuraremos que quienes pierdan el empleo lo hagan en condiciones pactadas y dignas". El personal afectado será fundamentalmente el de talleres y el de la red comercial.

Las ventas de Bruguera se repartían entre el mercado interior -un 70% aproximadamente- y el mercado suramericano -el 30% restante-. En Latinoamérica los países con los que mantenía mayor volumen de negocio eran México y Argentina.

El primero ha impuesto cupos a la importación de publicaciones, el segundo las ha prohibido para evitar la salida de divisas ante la grave situación económica que atraviesa el país, al margen incluso de la guerra de las Malvinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de junio de 1982