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El extraño sonido de la filosofía de Bunge

La mayor parte de la obra, de Bunge se ha publicado originalmente en inglés, y los filósofos españoles suelen pronunciar su apellido como si fuera alemán. No es extraño. Su filosofía no nos dice ni una sola palabra sobre los grandes temas que preocupan al genio nacional. Aunque empezó a publicar en su nativa Argentina por los años cuarenta, nada hay en su producción sobre existencialismo, neotomismo, fenomenología o hermenéutica. Sus estudios y sus primeros años de docencia estuvieron dedicados a la física teórica. Como filósofo, ha sido un autodidacta, y el resultado ha sido una filosofía homologable en USA o en los foros europeos de filosofía científica, pero que suena como extraña en la mayoría de los ambientes académicos de la filosofía, tradicional latinoamericana.Uno de los rasgos más sobresalientes de la filosofía de Bunge es el estar estrechamente vinculada al pensamiento científico: bien sea en relación con la filosofía de la física, como es el caso de uno de sus libros más conocidos (Causalidad), en el que defiende una interpretación realista de la mecánica cuántica que posteriormente ha desarrollado en muchas otras obras (Foundations of physic, filosofía de la física, Controversias en física, etcétera), bien sea en relación con el método científico en general la ciencia, su método y filosofía, la investigación científica, etcétera) o con las ciencias sociales y humanas, como la psicología (The mind body problem, cuya publicación en castellano está ya anunciada), la sociología, la economía, etcétera.

Lo más original

Otro rasgo típico de la filosofía de Bunge es el empeño por formular sus teorías en términos precisos, utilizando para ello método! de análisis lógicos y matemáticos. Pero quizá lo más original de este autor resida en su extraordinaria capacidad para alcanzar, a partir de esa preocupación básica por la ciencia y el rigor, a todos los campos tradicionales de la filosofía. Es así uno de los pocos filósofos que cabría encuadrar en la tradición de la filosofía analítica, pero que se plantea como tarea urgente el construir una filosofía sistemática que domina los métodos formales, pero rechaza la utilidad de la semántica de la lógica para el análisis del conocimiento científico, que reivindica la necesidad de construir una nueva metafísica acorde con la ciencia actual, pero también nuevas teorías éticas basadas en el análisis formal del concepto de valor, etcétera.

Como ocurre siempre con los grandes pensadores, resulta difícil encajar su filosofía en alguno de los ismos más usuales. El mismo se declara materialista en ontología, pero defiende un materialismo difícil de catalogar en los esquemas tradicionales; aunque declara que su ideología política es la de un liberal de izquierdas (liberal en política general y socialista en política económica), añade que esto no tiene nada que ver con su filosofía, pero a la vez publica una crítica epistemológica demoledora de las teorías económicas neoliberales.

Creo que el jurado de la institución Príncipe de Asturias ha dado muestras de una fina sensibilidad al recuperar para el mundo de habla hispana a este extraordinario pensador. Es una forma de reconocer que el genio filosófico hispano no, tiene por qué estar reñido con el gran ausente de las historias tradicionales de nuestra cúltuarI: el pensamiento heredero de la Ilustración, de la ciencia moderna, del racionalismo y del libre pensamiento, De todo ello es Bunge un digno representante actual.

Miguel A. Quintanilla es profesor de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Salamanca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de mayo de 1982.