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El proceso por la rebelión militar del 23 de febrero

López Montero sostiene que Tejero ejecutó "una decisión regia" transmitida en secreto a través de Armada

El abogado Angel López Montero consumió gran parte de la sesión de ayer de la vista del 23-F en la defensa del teniente coronel Tejero, que comenzó después del primer descanso de mediodía. Además de citar numerosos ejemplos históricos de autogolpes de Estado dados por dirigentes y reyes, el letrado justificó la actuación de su defendido en que se trataba de "una decisión regia" trasmitida en secreto a través del general Armada, para instaurar en España un Gobierno de salvación nacional. En su relato de los hechos citó constantemente la participación de Armada, y dijo que éste y Milans hablaron ya en noviembre de 1980, en Cartagena, de la inquietud del Rey por la situación política.

En la primera parte de su informe López Montero se dedicó a encuadrar la actuación de su defendido en una situación que describió muy negativamente, y a citar numerosos antecedentes históricos como ejemplos de dirigentes, incluidos reyes, que han actuado contra la legalidad para resolver un estado de cosas. En síntesis, el abogado dijo:La raíz de los hechos está en el honor de los militares procesados. Que no se tenga que recordar en el futuro la frase de 'Roma no paga traidores'. Fui propuesto como defensor del teniente coronel Tejero por él letrado Adolfo de Miguel, y posteriormente las razones que más me motivaron para esa defensa fue el conocimiento personal del propio teniente coronel Tejero, que. es un ejemplo de militar. Cuando mi defendido me contó todo lo relativo al 23 de febrero, y que él había cumplido las órdenes recibidas, tuve la certeza de que estaba ante un hombre inocente.

España sufría los males del terrorismo, la crisis económica, etcétera. Las consignas emanadas por Su Majestad a través de dos generales de profundas convicciones monárquicas, todo bajo la dirección del general Armada, era un golpe de timón no destructivo de las paredes del sistema, y trataban de restaurar el principio de autoridad, acabar con el paro y el terrorismo, reconducir las autonomías e ir en contra de hechos y situaciones intolerables, como lo ocurrido en Guernica durante la visita d el Rey. Fue una decisión regia, dada a conocer por el general Armada, con carácter reservado ,porque tenía que ser por sorpresa, para colocar un Gobierno de salvación nacional en España.

En septiembre, el Rey había llamado al presidente del Gobierno. El capitán general de Madrid había dicho que el Consejo de Ministros debía ser arrojado por la ventana...".

En este, momento, el presidente interrumpió al letrado y le dijo: "Eso no se lo admito". López Montero respondió que se refería a 1923, cuando el general Primo de Rivera se hizo cargo del poder en España y por un impulso regio se abolió la Constitución y se permitió al entonces capitán general de Cataluña restablecer el orden y, ponerse al frente de la nación. El presidente le replicó: "Nos está confundiendo a todos".

La Prensa, culpable en parte

Antes de seguir con ejemplos históricos, López Montero dijo: "La Prensa ha tergiversado los hechos del 23-F, y entre otras cosas ha calificado de 'suite de cinco estrellas', la inhóspita prisión en la que estuvo encerrado el teniente coronel Tejero. Los medios de comunicación son el cuarto poder y han sido culpables en gran parte de lo sucedido. No es justo que la conveniencia política haya intentado hacer de un patriota un hombre sin honor. Hemos sufrido un auténtico, juicio paralelo por parte de la Prensa".

El letrado incluyó en su informe varias citas históricas: "Muchos reyes fueron autores de autogolpes de Estado para cambiar la legalidad vigente, y nunca se les ha considerado como indeseables, ni mucho menos, por la historia. Ninguno de los presentes podemos aceptar que Franco fuera un desaprensivo porque un día fue contra la legalidad vigente cuando España estaba al borde del abismo, o porque después pusiera al rey don Juan Carlos como su sucesor. Pedimos justicia, y que del Rey abajo el que esté libre de culpa arroje la primera piedra".

Citó a Daoiz y Velarde, que al sublevarse en 1808 contra los franceses desobedecieron al capitán general de Madrid, y han sido calificados como héroes; al Cid, cuya actuación al hacer jurar a Alfonso VI en Santa Gadea tuvo similitud con el 23-F; a Fernando VI, que en 1814 dio un autogolpe de Estado al actuar contra la Constitución que había jurado, y se preguntó cómo es posible que Tejero nopensara que el Rey daba un autogolpe, si la historia de España está llena de hechos similares, y además la situación de España aconsejaba una reconducción de la situación política.

Como ejemplo de reconducción volvió al caso 1923, en que Alfonso XIII se sintió obligado a reconducir la situación, porque la tasa de asesinatos en España era muy elevada, y dio luz verde al capitán general de Cataluña para que hiciera un levantamiento. "Esa orden que el Rey dio a Primo de Rivera para reconducir la situación no quedó escrita en ningún papel timbrado, y eso era también un atecedente del 23 de febrero".

El letrado Cité también el juicio seguido poco antes de proclamarse la II República contra quienes luego fueron ministros. y presidentes de la misína, como Lerroux o Largo Caballero. El consejo de guerra a que fueron sometidos desembocó en una sentencia, pero dio lo, mismo, porque días después se proclamó la República.

Al final de esta primera parte López Montero se refirió a la impugnación del primer juez especial del sumario, García Escudero, y el nombramiento del nuevo juez, general De Diego, así como al traslado de destino de varios consejeros, lo cual conculcába el principio de inamovilidad del poder judicial y daba lugar a los oportunos recursos ante la jurisdicción competente. Poco después de las 13.30 horas el abogado pidió que se levantara la sesión para el almuerzo, para no romper la unidad del informe que estaba presentando. El presidente accedió y suspendió la vista hasta las 15.30 horas.

Entrevista en Cartagena, en noviembre de 1980

Al reanudarse la sesión López Montero comenzó el relato de los hechos, de los que dió una versión semejante a la que consta en la acusación, aunque haciendo aparecer siempre a su defendido como cumplidor de órdenes. El letrado afirmó que Armada y Milans se entrevistaron en Cartagena en noviembre de 1980, y hablaron de la inquietud que sentía el Rey por la situación política de España. López Montero citó después la reunión del 10 de enero de 1981, en Valencia, en la que Milans y Armada coincidieron en que encaso de producirse tina acción violenta contra el Gobierno habría que reconducirla, y Armada dijo que en una entrevista en Baqueira-Beret el Rey le expresó su preocupación por la gestión de Suárez, y la necesidad de relevar a éste, pero con un Gobierno de civiles.

Cita concertada en Valencia

En Valencia se concertó la reunión de la calle General Cabrera, de Madrid, para el 18 de enero. En esta reunión participó Tejero y se acordó aceptar la solución Armada. Este no pudo asistir por tener que acudir a una visita de los Reyes al Pirineo, pero al día siguiente fue informado por el coronel Ibáñez Inglés, en Lérida. Siempre según López Montero, Armada e Ibáñez inglés volvieron a conversar el 3 y el 16 de febrero.

El 19 o el 20, Tejero se entrevistó con el capitán del CESID Gómez Inglesias, a quien relató toda la operación, además de pedirle ayuda. El día 21, de madrugada, Tejero se reunió con Gómez Iglesias y el comandante Cortina, también del CESID, en un piso de la calle Biarritz, número 3, del Parque de las Avenidas. Cortina dijo allí que pertenecía al equipo de Armada, que conocía la operación, y que la mandaban Armada y Milans, aunque el primero tenía mayor mando.

También dijo Cortina que una autoridad militar hablaría a los diputados tras la ocupación del Congreso, que algún portavoz de alguno de los grupos callaría a los demás, que los socialistas estaban de acuerdo con el golpe de timón, que ya había decretos firmados, y que el asalto debería realizarse el día 23.

López Montero relató después las conversaciones telefónicas presuntamente celebradas entre Milans y Armada, así como la reunion en la calle Pintor Juan Gris, número cinco, y sostuvo que aquí Armada, entre otras cosas, dió a Tejero la contraseña Duque de Ahumada para hablar a los diputados, al tiempo que advertía que él estaría en la Zarzuela en su puesto de mando. El día 22 por la mañana, Armada dijo a Milans por teléfono cuando se produciría el asalto.

Comportamiento de Tejero el 23-F

El relato termina con la exposi-ción de los hechos del 23 de febrero. Según su abogado, Tejero entró en el hemiciclo con la pistola en la mano porque sabía que algunos diputados solían portar armas, mientras los disparos al aire fueron intimidatorios. También sostuvo el letrado que Tejero no adoptó ninguna actitud violenta ante el general Aramburu, director general de la Guardia Civil, cuando éste le conminó a deponer su actitud.

En la entrevista celebrada con Armada aquella noche, el general habría dicho a Tejero que iba a proponer un Gobierno a título personal, pero añadió después queera orden del Rey, y explicó que sería un Gabinete de concentración. Tejero dijo entonces que él no había ido a las Cortes para eso, y también rechazó el ofrecimiento de dinero y un avión para salir de España, porque tampoco había ido a esto, sino a prestar un servicio a España y a la Corona.

Finalmente, López Montero dijo que Tejero actuó en todo momento cumpliendo órdenes, convencido de que emanaban directamente de las altas magistraturas del Estado. En virtud de ello, pidió la libre absolución de su defendido, y en último extremo la aplicacíón de la eximente de obediencia debida, real o putativa, ya que en la reunión de la calle General Cabrera se encargó a Tejero la operación, por dos generales de prestigio y reconocido monarquismo.

A las 18.55 horas el presidente" levantó la sesión, que continuará a las diez de la mañana de hoy, en que seguirá la defensa del teniente coronel Antonio Tejero Molina, el protagonista que más se destacó en los sucesos del 23-F.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 1982

Más información

  • Según este letrado, los dos generales jefes de la operación ya mantuvieron conversaciones en noviembre de 1980