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Las huelgas de hambre por El Salvador se extienden por Europa

"Lo que pasa en El Salvador es genocidio para un pueblo e infamia para la humanidad entera", decía ayer Alfonso Alvarez Bolado, uno de los encerrados en una iglesia del Pozo del Tío Raimundo, durante la misa de solidaridad presidida por el cardenal Tarancón y el obispo Alberto Iniesta.En estas jornadas de ayuno y oración, que decía el arzobispo de Madrid, los huelguistas del hambre han dado vueltas a los problemas de El Salvador, llegando a un comunicado final en el que se alegran del cambio registrado a última hora entre los huelguistas de Washington, que no ponen el cese de la lucha armada como primera condición para una solución de la tragedia salvadoreña, sino que la subordinan a un inicio de las negociaciones y a la suspensión del intervencionismo foráneo.

Tarancón explicaba su presencia en la modesta iglesia de la periferia madrileña "porque se trata de un gesto auténticamente cristiano. Si Dios no lo remedia, yo no me fío de los hombres que en este momento rigen los destinos del mundo", decía Tarancón, mientras denunciaba a "esta sociedad que tanto conculca los derechos humanos, a pesar de hablar tan abundantemente de ellos".

Esta noche acaba el encierro en el Pozo, pero otros seguirán en la parroquia de San Juan de Avila, en el barrio de Usera, y también en Soria. En cuarenta puntos de Austria se está ayunando por El Salvador, amén de lugares en Francia, Holanda y Alemania. Los encerrados piden que el día de Viernes Santo se mantengan abiertas las iglesias para que se lleven a cabo ayunos públicos.

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