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La Administración Reagan puede inclinarse hacia una solucion negociada en El Salvador

Mientras la guerra continúe en El Salvador, casi en vísperas de elecciones generales el próximo 27 de este mes, la Administración del presidente norteamericano, Ronald Reagan, parece inclinarse hacia la posibilidad de una negociación en el conflicto una vez celebradas las elecciones. Las dudas de que el resultado electoral o la victoria militar puedan aportar la paz en El Salvador son los dos elementos clave que defenderían en Washington los partidarios de la negociación.

Ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Alexander Haig, secretario de Estado, dijo que "Cuba y su nuevo aliado, Nicaragua, mantenían una campaña sistemática de desestabilización contra los Gobiernos legítimos de Jamaica, Colombia, Honduras, El Salvador y otros". Haig añadió, sin dar detalles, que la Administración había tratado de negociar, sin resultados, con Cuba y Nicaragua.Sin embargo, Estados Unidos no dio ninguna respuesta a la propuesta del presidente de México, José López Portillo, para un arreglo pactado entre Gobierno, militares y guerrilla en El Salvador.

Sin embargo, Guillermo Ungo, uno de los principales líderes de la oposición política al Gobierno de José Napoleón Duarte, participó en repetidos programas de televisión, conferencias de Prensa y posibles contactos secretos con la Administración durante estos días en la capital federal norteamericana.

Las presiones políticas en el Congreso para evitar una implicación directa de EE UU en El Salvador continúan, por otra parte, con el envío a la Casa Blanca de una carta firmada por veintiocho miembros de la Cámara de Representantes en la que solicitan al presidente Reagan someta previamente al Congreso toda decisión de envío de nuevos consejeros militares a El Salvador.

Encabezada por la firma del representante John Seiberling, del Partido Republicano, la carta recuerda al presidente el acta de poderes de guerra de 1974, según la cual todo envío de militares estadounidenses a zonas de conflicto debe ser previamente aprobado por el Congreso.

La iniciativa llega en un momento en que el presidente se dispone a presentar una petición al Congreso para el incremento en cien millones de dólares -unos 10.000 millones de pesetas- de ayuda económica a El Salvador, dentro del nuevo programa del plan para el Caribe.

Un total de otros 110 millones de dólares de ayuda militar, facilitados con cargo al presupuesto actual bajo el procedimiento de ayuda de urgencia, escapan al control del Congreso en virtud de los poderes especiales del presidente de EE UU.

De cara a las elecciones, Washington enviará una delegación de observadores a El Salvador, junto con otras delegaciones de varios países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 1982

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