Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

25.000 personas visitaron la exposición Arco'82

La primera feria internacional de arte contemporáneo (Arco'82), clausurada anteayer en el palacio de exposiciones de Ifema, de Madrid, ha sido visitada por 25.000 personas a lo largo de siete días, en los que setenta galerías españolas y treinta extranjeras mostraron una selección de sus fondos. Pocas horas antes de cerrar, varios inspectores de Hacienda preguntaron a los galeristas el volumen de ventas y los nombres de los compradores. Ante el malestar expresado por los profesionales, la encuesta seguirá a través de contactos personales.Existía particular expectación por conocer la respuesta de las galerías extranjeras, que en términos generales ha sido positiva. Como era de esperar, salvo Denise René, que acudió con un pequeño y precioso museo de grandes maestros, y Marlborough, que ha actuado tímidamente por delegación, no han estado ninguna de las históricas.

Sí han asistido, sin embargo, algunas de gran actualidad, como la napolitana de Lucio Amelio, que ha traído un buen muestrario de transvanguardistas, como Paladino, Tatafiore, o Longobardi, sin olvidarse naturalmente de Mario Merz. En esta misma línea, hay que situar la también italiana de Emilio Mazzoli, las austriacas Ariadne, H. Krinzinger y Nächst St. Stephen, la alemana Fridrich o la portuguesa Quadrum.

Con orientaciones menos de moda o con planteamientos más eclécticos, sin que ello signifique en principio ningún desmerecimiento, hay que citar también los realistas de la galería francesa Etienne de Causans, la belga E. Franck (con Antonio Seguí), la italiana Naviglio (con esculturas de José Abad) y Trentadue (muy preocupada por nuestro arte; con obras de José Ortega), la venezolana Estudio 1 (Cruz Díez, Soto), la argentina Del Retiro (Lea Lublin, S. Camporeale), la colombiana Tempora (Olga de Amaral, Manuel Hernández), etcétera.

Hay que mencionar también a Durban, de Caracas; a la brasileña Realidade, con Eduardo Iglesias; a la argentina Vermeer, de la que me interesó especialmente Gomariz y, en fin, a las italianas Toninelli, que exhibía entre grande3 maestros al sugestivo Werner Tübke, y Trentadue, muy vinculado, al arte español, que mostraba obra de José Ortega, Carlos Mensa y Aligi Sassu. Una sola norteamericana -Source, de San Francisco-, con Frank Carmelitano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de febrero de 1982